“EL HOMBRE DE LA TIERRA”: LA INFLUENCIA DE UN RELATO
Crónicas del Este 21/04/2024 Sociedad
Marcelo Fabani
¿Hasta donde nuestra identidad como personas está fundada en aquellos relatos que tomamos como principios rectores?
¿Cuán devastador puede ser abrir la mente hacia aquello que siempre tuvimos como imposible?
¿Qué tanto sabemos de nosotros y de la realidad en la que estamos inmersos?
Estas y muchísimas interrogantes más se nos plantean en esta curiosa e intrigante película a través de diálogos perfectamente sincronizados entre los claramente delineados personajes.
“Hombre de la Tierra “ (The man of Earth) es una película inclasificable dentro de los géneros convencionales, ya que contiene elementos sobrenaturales, teorías conspirativas, drama, romance y momentos de comedia.
John Oldman es un profesor de universidad que convoca a sus compañeros para una reunión de despedida ya que ha decidido abandonar su trabajo y la ciudad donde vive.
Al preguntarle sus motivos, John se muestra reticente a contarlos. Pero al insistirle luego de hacerle notar que en los 10 años en los que ha vivido con ellos no ha envejecido ni un día, finalmente decide contarles cual es su secreto a modo de agradecimiento por el cariño que ha recibido de sus amigos.
En forma muy cautelosa, lo primero en confiarles es que asegura tener 14000 años de edad y que básicamente es un Hombre de Cromagnon del período Paleolítico Superior.
La sola posibilidad de que les estuviera contando la verdad sería descabellada, a no ser por algunos indicios que se van dando en la película y que comienzan con el descubrimiento de su amiga Edith de un cuadro de Vincent van Gogh con la inscripción «Para mi amigo Jacques Borne» escrita en la parte trasera en francés.
Al estar en una casa con una gran estufa a leña que domina todo el ambiente, la situación va convirtiéndose a una especie de fogón de campamento donde se retoma el placer de contar historias al calor del fuego.
¿Y que mejor para un fogón que una buena historia para contar, analizar y debatir? Y más interesante aún cuando la misma abarca el conocimiento específico que cada invitado tiene.
Así el biólogo Harry (John Billingsley), la experta en literatura cristiana Edith (Ellen Crawford), el antropólogo Dan (Tony Todd), la historiadora Sandy (Annika Peterson) y el arqueólogo Art Jenkins (William Katt), quien llegará con una estudiante suya, Linda Murphy (Alexis Thorpe), se enfrascarán en la fabulosa posibilidad de que John diga la verdad sobre su naturaleza.
John continúa hipnotizando a todos con anécdotas tales como que tuvo la oportunidad de conocer a Cristóbal Colón en el siglo xv. Les confía que la revelación de su naturaleza comienza con sus recuerdos sobre los territorios de su 'primer periodo de vida' donde envejeció hasta los 35 años.
Les confiesa que Jacques Borne, un amigo de Van Gogh, fue él mismo y la pintura con la dedicatoria desvela ahora la razón de su mudanza obligatoria como hace cada 10 años, cuando la gente nota que no envejece.
Sin adelantar las revelaciones que John les va confiando a sus amigos, lo interesante de esta película es como plantea en forma muy clara los sistemas de creencias de la sociedad moderna.
Esos sistemas sobre los que construimos nuestra personalidad y sometemos a todos nuestros actos en nuestra interacción con nuestro entorno e incluso nosotros mismos en una retroalimentación que a veces es perversa.
La negación a siquiera considerar una posible alternativa a lo que creemos es el verdadero argumento de esta película.
Los personajes perfectamente delineados nos hacen visualizar la dualidad que habita en nosotros a la hora de construirnos y deconstruirnos ya no en meras cuestiones de forma sino de contenido.
Podemos asistir en el debate de los personajes, a las diversas formas de considerar la libertad de expresión y pensamiento del otro. Ya sea a través de la falta de respeto oponiendo la negación más cerrada, hasta la apertura empática de que quizás lo que el otro dice, pueda contener información cierta.
Las categorías del conocimiento que en la película se exhiben va desde las científicas hasta las humanistas y curiosamente la categoría religiosa se alinea con la duda negativa de la ciencia.
Logramos ver que la ciencia ha venido siempre detrás de la Fe en una alternancia histórica que describe John. Y también que las instituciones de la Fe han supervisado cuando no regulado a ambas. Primero se creyó y luego se comprobó.
“El hombre de la Tierra” expone que la realidad es muchísimo más sencilla que lo que se ve y que la distorsión de la verdad de los hechos ha sido siempre una manipulación creada a efectos de conquistar el poder.
A través del relato de John, regado de datos históricos comprobables en miles de libros, el propio espectador se ve viajando de la credulidad a la incredulidad. Lo realmente concreto no son los datos sino la distorsión de una realidad que ha sido presentada en una forma convenientemente “dibujada” para conformar la estructura del poder en todos los rincones del planeta.
Es conmovedor ver como los personajes que se oponen férreamente a una alternativa “degenerada” de sus realidades, sus creencias y sus conocimientos, van siendo ganados por la angustia de que la versión de John sea verdad.
Esa resistencia es la que termina haciéndolos sufrir más y vemos a través de los personajes mas flexibles a nuevas ideas, que no se trata de la aceptación a rajatabla sino de simplemente oír y razonar.
El verdadero espíritu de libertad se hace presente en los personajes que no toman la versión de John como una amenaza personal, ya que ellos decidirán a través de sus propios y soberanos criterios si eso es así.
“El Hombre de la Tierra” es una excelente película independiente que se realizó en la propia casa del director, quien además la produjo. No cuenta con ningún efecto especial, ya sea práctico como digital y se basa exclusivamente en una buena historia, excelentemente interpretada y muy bien dirigida.
Es un caso emblemático de como el cine puede hacer reflexionar sobre como nos comportamos con el otro y como lo que creemos saber y sentir, puede afectar significativamente esa relación.
“El Hombre de la Tierra”. 2007.Estados Unidos.87 minutos. Ciencia Ficción, drama.
Director: Richard Schenkman
Guión: Jerome Bixby
Protagonistas: David Lee Smith,John Billingsley,Tony Todd,William Katt,Richard Riehle,Alexis Thorpe,Ellen Crawford,Annika Peterson
Marcelo Fabani
¿Hasta donde nuestra identidad como personas está fundada en aquellos relatos que tomamos como principios rectores? ¿Cuán devastador puede ser abrir la mente hacia aquello que siempre tuvimos como imposible? ¿Qué tanto sabemos de nosotros y de la realidad en la que estamos inmersos? Estas y muchísimas interrogantes más se nos plantean en esta curiosa e intrigante película a través de diálogos perfectamente sincronizados entre los claramente delineados personajes. “Hombre de la Tierra “ (The man of Earth) es una película inclasificable dentro de los géneros convencionales, ya que contiene elementos sobrenaturales, teorías conspirativas, drama, romance y momentos de comedia. John Oldman es un profesor de universidad que convoca a sus compañeros para una reunión de despedida ya que ha decidido abandonar su trabajo y la ciudad donde vive. Al preguntarle sus motivos, John se muestra reticente a contarlos. Pero al insistirle luego de hacerle notar que en los 10 años en los que ha vivido con ellos no ha envejecido ni un día, finalmente decide contarles cual es su secreto a modo de agradecimiento por el cariño que ha recibido de sus amigos. En forma muy cautelosa, lo primero en confiarles es que asegura tener 14000 años de edad y que básicamente es un Hombre de Cromagnon del período Paleolítico Superior. La sola posibilidad de que les estuviera contando la verdad sería descabellada, a no ser por algunos indicios que se van dando en la película y que comienzan con el descubrimiento de su amiga Edith de un cuadro de Vincent van Gogh con la inscripción «Para mi amigo Jacques Borne» escrita en la parte trasera en francés. Al estar en una casa con una gran estufa a leña que domina todo el ambiente, la situación va convirtiéndose a una especie de fogón de campamento donde se retoma el placer de contar historias al calor del fuego. ¿Y que mejor para un fogón que una buena historia para contar, analizar y debatir? Y más interesante aún cuando la misma abarca el conocimiento específico que cada invitado tiene. Así el biólogo Harry (John Billingsley), la experta en literatura cristiana Edith (Ellen Crawford), el antropólogo Dan (Tony Todd), la historiadora Sandy (Annika Peterson) y el arqueólogo Art Jenkins (William Katt), quien llegará con una estudiante suya, Linda Murphy (Alexis Thorpe), se enfrascarán en la fabulosa posibilidad de que John diga la verdad sobre su naturaleza. John continúa hipnotizando a todos con anécdotas tales como que tuvo la oportunidad de conocer a Cristóbal Colón en el siglo xv. Les confía que la revelación de su naturaleza comienza con sus recuerdos sobre los territorios de su 'primer periodo de vida' donde envejeció hasta los 35 años. Les confiesa que Jacques Borne, un amigo de Van Gogh, fue él mismo y la pintura con la dedicatoria desvela ahora la razón de su mudanza obligatoria como hace cada 10 años, cuando la gente nota que no envejece. Sin adelantar las revelaciones que John les va confiando a sus amigos, lo interesante de esta película es como plantea en forma muy clara los sistemas de creencias de la sociedad moderna. Esos sistemas sobre los que construimos nuestra personalidad y sometemos a todos nuestros actos en nuestra interacción con nuestro entorno e incluso nosotros mismos en una retroalimentación que a veces es perversa. La negación a siquiera considerar una posible alternativa a lo que creemos es el verdadero argumento de esta película. Los personajes perfectamente delineados nos hacen visualizar la dualidad que habita en nosotros a la hora de construirnos y deconstruirnos ya no en meras cuestiones de forma sino de contenido. Podemos asistir en el debate de los personajes, a las diversas formas de considerar la libertad de expresión y pensamiento del otro. Ya sea a través de la falta de respeto oponiendo la negación más cerrada, hasta la apertura empática de que quizás lo que el otro dice, pueda contener información cierta. Las categorías del conocimiento que en la película se exhiben va desde las científicas hasta las humanistas y curiosamente la categoría religiosa se alinea con la duda negativa de la ciencia. Logramos ver que la ciencia ha venido siempre detrás de la Fe en una alternancia histórica que describe John. Y también que las instituciones de la Fe han supervisado cuando no regulado a ambas. Primero se creyó y luego se comprobó. “El hombre de la Tierra” expone que la realidad es muchísimo más sencilla que lo que se ve y que la distorsión de la verdad de los hechos ha sido siempre una manipulación creada a efectos de conquistar el poder. A través del relato de John, regado de datos históricos comprobables en miles de libros, el propio espectador se ve viajando de la credulidad a la incredulidad. Lo realmente concreto no son los datos sino la distorsión de una realidad que ha sido presentada en una forma convenientemente “dibujada” para conformar la estructura del poder en todos los rincones del planeta. Es conmovedor ver como los personajes que se oponen férreamente a una alternativa “degenerada” de sus realidades, sus creencias y sus conocimientos, van siendo ganados por la angustia de que la versión de John sea verdad. Esa resistencia es la que termina haciéndolos sufrir más y vemos a través de los personajes mas flexibles a nuevas ideas, que no se trata de la aceptación a rajatabla sino de simplemente oír y razonar. El verdadero espíritu de libertad se hace presente en los personajes que no toman la versión de John como una amenaza personal, ya que ellos decidirán a través de sus propios y soberanos criterios si eso es así. “El Hombre de la Tierra” es una excelente película independiente que se realizó en la propia casa del director, quien además la produjo. No cuenta con ningún efecto especial, ya sea práctico como digital y se basa exclusivamente en una buena historia, excelentemente interpretada y muy bien dirigida. Es un caso emblemático de como el cine puede hacer reflexionar sobre como nos comportamos con el otro y como lo que creemos saber y sentir, puede afectar significativamente esa relación. “El Hombre de la Tierra”. 2007.Estados Unidos.87 minutos. Ciencia Ficción, drama. Director: Richard Schenkman Guión: Jerome Bixby Protagonistas: David Lee Smith,John Billingsley,Tony Todd,William Katt,Richard Riehle,Alexis Thorpe,Ellen Crawford,Annika Peterson
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