2 DE AGOSTO DE 1996: LA LEYENDA DEL "NEGRO JEFE", VIVE
Crónicas del Este 02/08/2024 Sociedad
“Memo” Rioso
El 2 de agosto de 1996 marcó la despedida de uno de los íconos más grandes del fútbol uruguayo y mundial: Obdulio Jacinto Muiños Varela, conocido popularmente como Obdulio Varela. Nacido el 20 de septiembre de 1917 en el barrio montevideano de La Teja, Varela optó por llevar el apellido de su madre, Juana Varela, quien lo crió. En 1946, se casó con la húngara Catalina Keppel, y juntos compartieron una vida que quedaría grabada en la historia del deporte.
La Carrera de una Leyenda
Obdulio Varela es recordado especialmente por su rol como capitán de la selección uruguaya de fútbol durante el histórico Mundial de Brasil 1950, donde lideró al equipo en el famoso "Maracanazo". Uruguay sorprendió al mundo entero al vencer a Brasil 2-1 en su propio terreno, el Estadio Maracaná, ante 203.850 espectadores.
Varela fue internacional con la selección uruguaya en 45 oportunidades, marcando nueve goles. Debutó en 1939 en la Copa América ante Chile y fue un pilar en el equipo que conquistó el Campeonato Sudamericano en 1942. En el Mundial de 1950, su liderazgo y su capacidad para manejar la presión fueron cruciales.
Como capitán, antes de la final contra Brasil, Varela levantó el ánimo de sus compañeros con una arenga que se ha convertido en parte de la mitología del fútbol: "No piensen en toda esa gente, no miren para arriba. El partido se juega abajo y si ganamos no va a pasar nada. Nunca pasó nada. Los de afuera son de palo y en el campo seremos once para once. El partido se gana con los huevos en la punta de los botines."
El Maracanazo y su Legado
En el partido final del Mundial de Brasil 1950, Uruguay necesitaba una victoria para alzarse con el trofeo, mientras que a Brasil le bastaba un empate. La presión sobre el equipo uruguayo era inmensa, pero Varela, con su temple y determinación, logró calmar a sus compañeros y dirigirlos hacia una de las victorias más sorprendentes de la historia del fútbol.
Cuando Brasil anotó el primer gol, Varela, en un acto de liderazgo, retrasó la reanudación del juego al protestar una supuesta posición adelantada. Esta maniobra permitió a su equipo recuperar la compostura y, eventualmente, cambiar el rumbo del partido. Con goles de Juan Schiaffino y Alcides Ghiggia, Uruguay se impuso 2-1, silenciando al Maracaná y asombrando al mundo entero.
Obdulio Varela recibió el trofeo de manos del presidente de la FIFA, Jules Rimet, en una ceremonia sin discursos ni celebraciones ostentosas. Más tarde, Varela se mezcló con los brasileños en las calles de Río de Janeiro, compartiendo su dolor y demostrando su humildad y grandeza.
Más Allá del Fútbol
A pesar de sus logros, la vida de Varela estuvo marcada por la humildad y la lucha. Nacido en la pobreza, trabajó desde muy joven como vendedor ambulante de periódicos y solo estudió hasta el tercer grado. Su carrera profesional comenzó en el Club Deportivo Juventud y continuó en Montevideo Wanderers y Peñarol, donde también fue capitán.
A lo largo de su carrera, Varela mantuvo su carácter sencillo y nunca disfrutó de las riquezas del éxito deportivo. Su historia, similar a la de otros grandes del fútbol como Garrincha, refleja una época en la que el amor por el juego superaba cualquier reconocimiento material.
La Inmortalidad de un Ícono
Obdulio Varela vistió la camiseta celeste en más de 57 partidos internacionales, y su legado perdura como uno de los momentos más gloriosos del fútbol uruguayo. Su capacidad para inspirar y liderar se convirtió en un símbolo de la tenacidad y el espíritu charrúa.
El 2 de agosto de 1996, Uruguay y el mundo del fútbol despidieron al "Negro Jefe". Sin embargo, su leyenda sigue viva, recordada no solo por sus logros en el campo, sino también por su integridad y humildad fuera de él. La historia de Obdulio Varela continúa siendo una fuente de inspiración para generaciones de futbolistas y aficionados al deporte.
“Memo” Rioso
El 2 de agosto de 1996 marcó la despedida de uno de los íconos más grandes del fútbol uruguayo y mundial: Obdulio Jacinto Muiños Varela, conocido popularmente como Obdulio Varela. Nacido el 20 de septiembre de 1917 en el barrio montevideano de La Teja, Varela optó por llevar el apellido de su madre, Juana Varela, quien lo crió. En 1946, se casó con la húngara Catalina Keppel, y juntos compartieron una vida que quedaría grabada en la historia del deporte. La Carrera de una Leyenda Obdulio Varela es recordado especialmente por su rol como capitán de la selección uruguaya de fútbol durante el histórico Mundial de Brasil 1950, donde lideró al equipo en el famoso "Maracanazo". Uruguay sorprendió al mundo entero al vencer a Brasil 2-1 en su propio terreno, el Estadio Maracaná, ante 203.850 espectadores. Varela fue internacional con la selección uruguaya en 45 oportunidades, marcando nueve goles. Debutó en 1939 en la Copa América ante Chile y fue un pilar en el equipo que conquistó el Campeonato Sudamericano en 1942. En el Mundial de 1950, su liderazgo y su capacidad para manejar la presión fueron cruciales. Como capitán, antes de la final contra Brasil, Varela levantó el ánimo de sus compañeros con una arenga que se ha convertido en parte de la mitología del fútbol: "No piensen en toda esa gente, no miren para arriba. El partido se juega abajo y si ganamos no va a pasar nada. Nunca pasó nada. Los de afuera son de palo y en el campo seremos once para once. El partido se gana con los huevos en la punta de los botines." El Maracanazo y su Legado En el partido final del Mundial de Brasil 1950, Uruguay necesitaba una victoria para alzarse con el trofeo, mientras que a Brasil le bastaba un empate. La presión sobre el equipo uruguayo era inmensa, pero Varela, con su temple y determinación, logró calmar a sus compañeros y dirigirlos hacia una de las victorias más sorprendentes de la historia del fútbol. Cuando Brasil anotó el primer gol, Varela, en un acto de liderazgo, retrasó la reanudación del juego al protestar una supuesta posición adelantada. Esta maniobra permitió a su equipo recuperar la compostura y, eventualmente, cambiar el rumbo del partido. Con goles de Juan Schiaffino y Alcides Ghiggia, Uruguay se impuso 2-1, silenciando al Maracaná y asombrando al mundo entero. Obdulio Varela recibió el trofeo de manos del presidente de la FIFA, Jules Rimet, en una ceremonia sin discursos ni celebraciones ostentosas. Más tarde, Varela se mezcló con los brasileños en las calles de Río de Janeiro, compartiendo su dolor y demostrando su humildad y grandeza. Más Allá del Fútbol A pesar de sus logros, la vida de Varela estuvo marcada por la humildad y la lucha. Nacido en la pobreza, trabajó desde muy joven como vendedor ambulante de periódicos y solo estudió hasta el tercer grado. Su carrera profesional comenzó en el Club Deportivo Juventud y continuó en Montevideo Wanderers y Peñarol, donde también fue capitán. A lo largo de su carrera, Varela mantuvo su carácter sencillo y nunca disfrutó de las riquezas del éxito deportivo. Su historia, similar a la de otros grandes del fútbol como Garrincha, refleja una época en la que el amor por el juego superaba cualquier reconocimiento material. La Inmortalidad de un Ícono Obdulio Varela vistió la camiseta celeste en más de 57 partidos internacionales, y su legado perdura como uno de los momentos más gloriosos del fútbol uruguayo. Su capacidad para inspirar y liderar se convirtió en un símbolo de la tenacidad y el espíritu charrúa. El 2 de agosto de 1996, Uruguay y el mundo del fútbol despidieron al "Negro Jefe". Sin embargo, su leyenda sigue viva, recordada no solo por sus logros en el campo, sino también por su integridad y humildad fuera de él. La historia de Obdulio Varela continúa siendo una fuente de inspiración para generaciones de futbolistas y aficionados al deporte.
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