DESGARRADORA CARTA DE MADRE DE CHICO DE 18 AÑOS CON EFECTOS ADVERSOS GRAVÍSIMOS POR VACUNA ANTI COVID
Crónicas del Este 08/07/2022 Sociedad
carlos

Mi nombre es María Eugenia Luján, soy mamá de Ayrton Olivera, mi hijo se vacunó con primera y segunda dosis de Pfizer para poder entrar al Liceo Militar y jugar al fútbol. Después de la segunda dosis empieza el calvario, pero él empezó con dolores musculares ya con la primera, la segunda dosis fue más fuerte y el 21 de septiembre lo llevo a control anual pediátrico; en esos momentos él tenía 17 años. El control anual salió perfecto, no tenía nada solamente unas contracturas, me dijo el médico que era normal de tanto deporte que él hacía, porque se estaba entrenando, preparando para entrar al liceo militar, además de que quería jugar fútbol, iba al liceo a la gimnasia del liceo y también a gimnasio particular para entrenar. Aparte de ser completamente sano en todos los sentidos 21 de septiembre cómo dije, el médico nos dijo que estaba todo bien, le dio unos calmantes de hecho fue perifar para calmar los dolores.
Volvemos a casa seguía con dolores musculares el 22 de septiembre se fue al liceo, vino, estuvo en casa, se fue al gimnasio, vino, se fue a jugar fútbol y llegó como eso de las 2 de la madrugada. Se bañó cenó y se acostó con mucho dolor en la espalda en la cintura, a eso de las 4 de la mañana me llama, me golpea la puerta de la habitación diciéndome que no podía más del dolor de cintura y de espalda. Me pide algo para el dolor ya que el padre está operado de la columna y estaba tomando medicamentos fuertes le dije que no, que tenía que tomar lo que le había dado el médico y que lo iba a llevar al otro día al médico. Al otro día al jueves 23 de septiembre, se levanta y se cae porque se le había dormido una pierna me llama yo estoy afuera con mi nuera, lo ayudamos a levantarse, lo acompañamos hasta el baño, se lavó los dientes etcétera, se sentó desayunó y estaba muy dolorido. Entonces yo le dije que se quedara tranquilo que iba a llamar a la mutualista Camoc para pedir número para el médico urgente. Llamo, me dan para la doctora Ximena Costa a las 2 de la tarde cómo podemos lo llevó en moto porque tenía la pierna dormida y dolorido, un amigo me ayuda a que él suba la moto. Lo llevo me ayudan a bajarlo, subimos al segundo piso para que lo vea la doctora, cuando le toca a él la doctora le dice qué fue lo que le pasó, si tuvo algún golpe en algo, si se golpeó si él dice que no, que había jugado fútbol, que la gimnasia de siempre, lo normal y que no se golpeó en ningún lado, entonces ella le dice que capaz que se golpeó con el cuerpo caliente y no se daba cuenta... Le dijo que "podía" ser algo lumbar, le da calmantes, me lo manda para mi casa el agarra y dice: “me pueden dar los calmantes más fuertes porque no aguanto el dolor y ella le responde, si yo te mando enfermería a tu casa para pasarte medicación, no podés salir de tu casa y le dice, "no me puedo mover, no voy a salir de mi casa". Venimos para casa se sienta en un sillón; a eso ya eran como las 5 o 6 de la tarde, al rato se quería ir a bañar, cuando se va a levantar no le responde la segunda pierna, enojado llorando le pide al padre y al hermano que lo ayuden a llevarlo al baño, le ponen una silla y él se bañó cómo pudo y al volver a pedirle al padre que lo lleve al cuarto para vestirse, se quedan en el cuarto de nosotros. Pasó con mucho dolor entonces llamo a emergencia porque ya no me parecía normal que sea un dolor muscular al no sentir dos piernas o algo lumbar y no sentir las piernas... Llamo a emergencia angustiada, viene la doctora Patricia Martorel, le comenté lo que había pasado y que habíamos ido a Camoc y le habían dado calmantes, que le dijeron podría ser algo lumbar, ella me dice "ya no es normal madre que no sienta las dos piernas". Entonces me dice: "voy a hablar con un doctor para que mañana le hagan una tomografía urgente, eso ya era para el viernes 24. Se coordinó para las 9 de la mañana una tomografía urgente, pero ya esa noche él pasó toda la noche vomitando y sin orinar; tomaba agua y vomitaba, tomaba jugo y lo vomitaba; no le paraba nada en el estómago y estaba muy dolorido, no durmió en toda la noche. Al otro día, vendría a ser el viernes 24, cuándo viene enfermería pasarle la medicación, le comento que había pasado toda la noche vomitando y que no había orinado y me dice que es raro... entonces le preguntan ¿Ayrton tenés ganas de orinar? Y dijo no, no tengo ganas, al ratito vienen a buscarnos la ambulancia para llevarnos a hacerle la tomografía, cuando llegamos a Carmelo al sanatorio y lo dejamos, me preguntan qué fue lo que le pasó… él vuelve a repetir todo lo mismo, yo también y nos preguntan si estaba vacunado contra Covid dijimos que sí, que tenía dos dosis y empezaron a murmurar entre ellos, me asusté mucho, él también y me dicen le vamos a hacer la tomografía y vamos a ver por qué no orina. Le pusieron una sonda y enseguida empezó a orinar por sonda vienen y le hacen un chequeo con un martillito golpeando las piernas y él no sentía ninguna de las dos piernas y del ombligo para abajo nada; se quedan murmurando los médicos otra vez. Yo preguntando qué era lo que estaba pasando, porque no entendía nada, me dicen: “Madre, esto puede ser un Guillain Barre”... ¿Qué es eso? pregunto, y me dice esto se da después de cualquier vacuna, es una parálisis temporal que se va… pero vamos a ver qué es lo que pasa y es en una tomografía. No hicieron una, hicieron varias en el momento y empezaron a venir médicos de todos lados; yo no sabía qué era lo que estaba pasando. Me dicen: ¡Lo tenemos que hisopar! Lo aíslan.
Me dicen: “Madre, tiene que quedar en aislamiento y en observación” y le digo que por qué y me dicen que porque no saben bien qué es lo que puede llegar a tener y para saber qué es lo que puede tener, me hacen esperar afuera en sala de espera. Viene un doctor en esos momentos, era Javier Bonora y me dice: “Madre lo vamos a ingresar a CTI tan sólo para saber qué es lo que le está pasando… ¿ Y por qué necesita tener el PCR? le digo, ¡pero cómo es esto si él está bien! Bien, en el sentido de que no estaba con pérdida de conocimiento ni nada en el momento y me dice: “Lo que pasa es que no sabemos qué es lo que tiene bien, sinceramente lo vamos a dejar en observación y en CTI están enfermeros y médicos las 24 horas y lo tenemos controlado”. Obviamente que me asustó un montón, me pongo a llorar porque no podía creer que esté pasando esto. A la vez el papá estaba en aislamiento en mi casa, porque lo iban a operar el 25 septiembre, sería el sábado. Eso pasó el viernes 24 a la noche. Me dicen que el sábado 25 lo llevan a Montevideo. Sale una resonancia y un estudio eléctrico. Yo les digo que tengo que ir de vuelta, obviamente porque a mi marido lo internan a las 6 de la mañana para operarse de la cervical. Entonces apronto una mochila esa noche y Ayrton me manda mensajes y me decía “Mamá, me duele mucho la espalda, me pincharon. No sé qué me están haciendo, me ponen suero, tengo hambre y no me dan de comer y estoy muy dolorido. Entonces yo le digo: “Mi amor, cálmate que no te pueden dar de comer, capaz porque mañana te van hacer la tomografía y tendrías que estar en ayunas, no sé… lo que pienso que estés tranquilo que mañana vamos a Montevideo y ahí vamos a saber qué es lo que te pasa”. Al otro día cuando voy mi marido se queda en la sala internado, yo voy a seguir con la mochila para poder irnos a Montevideo, toco timbre y sale una enfermera, me dice: Espere madre que la doctora quiere hablar con usted” Sale la doctora y me dice: “Bueno mamá, le tengo que comentar que Ayrton pasó con mucha fiebre, mucha fiebre y así no podemos trasladarlo hacia Montevideo porque no sabemos qué es lo que está pasando. Me pongo a llorar obviamente porque no entendía nada. No podía entender que en tan pocas horas estuviera pasando todo lo que estaba pasando. Le digo que me expliquen por favor y me dice su hijo está entrando en un sueño profundo... Ayrton no sabemos qué es lo que realmente tiene, así que se suspende el viaje a Montevideo para hacerle la resonancia y el estudio eléctrico hasta que lo podamos estabilizar me dicen, cálmese cuando usted pueda entre a verlo. Obviamente que se me vino el mundo abajo, no sabía qué era lo que estaba pasando, lloraba me dolía el alma, no lo podía creer. Cuando me calmo un poco entro a verlo y él estaba como ido... lo llamo y al reconocer mi voz de mamá me movía la cabeza para todos lados y no me centraba la mirada, no me miraba, me pongo a llorar y le digo: “Mi amor acá está mamá mírame, mírame y sus últimas palabras en ese momento fue déjame pintar y le digo que mi amor déjame pintar me decía y los ojitos se le movían para todos lados y me dicen: es la fiebre me dicen salga mamá, ya es hora de salir. Salgo del CTI realmente llorando, porque no podía creer que mi hijo estaba así y lo que estaba pasando, tampoco me dan más respuesta de qué era lo que realmente le estaba pasando. Me quedo ahí, no me muevo de la sala de espera de CTI y me dicen que me llama la doctora y me dice: “Mamá su hijo está entrando en un sueño profundo”, digo ¿Qué es eso? “Que está entrando en coma, tiene crisis convulsivas, hicimos análisis de todos tipos y no sabemos qué es lo que causa y por qué es, pero tiene algo infeccioso, algo autoinmune... algo… no sé”... entonces le pregunto si fue por la vacuna y me dice: “no sé, este... no sé. No se lo podemos responder porque no lo sabemos, pero algo pudo haber pasado, porque él es sano, no tenía nada y entonces no entendemos nada”. Mi pregunta es lo que está pasando con mi hijo y no responde más.
Así mismo me quedo en sala de espera de CTI y le vuelvo a tocar el timbre para pedir hablar con la doctora, que me explique qué era lo que estaba pasando, porque no lo podía entender. La doctora me dice otra vez que estaba entrando en un coma, en un sueño profundo. Entonces yo le vuelvo a preguntar qué es un sueño profundo, entre mis nervios y mi ignorancia, ella me dice está entrando en un coma y no lo podía creer: la verdad que se me partió el alma, lloraba y lloraba y lloraba y lloraba y no podía creer que estaba pasando todo esto... A la vez mi marido estaba en block quirúrgico, llamo a la familia también a mi otro hijo, primos para contarles lo que estaba pasando, a amigos porque no podía creerlo, que estaba sola, completamente sola. No me muevo de ahí, sigo esperando de tarde, cuando quiero entrar a verlo me dicen: “Madre tuvimos que entubarlo ayer, está agravando y no sabemos el por qué”. Se me vino el mundo abajo no podía creer lo que estaba pasando que hasta las 2 de la mañana él me estaba escribiendo y horas después estaba entrando en un coma y estaba grave, no podía entenderlo. Me dicen que tienen que esperar para poder trasladarlo para hacer una resonancia, pero esa resonancia era necesaria para saber qué es lo que realmente. No entendía y en el mismo dolor y enojada les pido que por favor hagan lo que sea para hacerle esa resonancia. Entonces el domingo 26 a las 9 de la noche nos dan el traslado a Montevideo con él entubado en una ambulancia especializada después de haber pedido yo a fuerza de llanto, porque ellos la iban a hacer el lunes o martes o hasta cuando lograran estabilizarlo según ellos. ¡A eso le dije que no! que yo quería saber qué es lo que estaba pasando con mi hijo y ya vamos a Montevideo. Llegamos a las 12 y algo de la noche y hacen la resonancia; con esa misma resonancia volvemos llegamos al lunes a las 5 y algo de la mañana con un diagnóstico UNA ENCEFALOMIELITIS DISEMINADA AGUDA POST VACUNACIÓN. Tampoco entendía que era eso, entonces la doctora se sienta conmigo, me explica qué es una encefalomielitis y dice: “Es una infección en el cerebro o algo así y que por eso es que él había entrado en coma”; de ahí en más empezó a agravar, todos los días estaba más grave y más grave y más grave. Me dijeron que iban a empezar con un tratamiento de corticoides durante 5 días que en esos días, él tendría que responder. Pasaron esos 5 días y no fue así; me dijeron que tenía una presión intracraneana muy alta y que tenían que operar y sacarle toda la tapa del cráneo, yo no podía creer que era lo que estaba pasando. Mi mundo estaba en el piso, mi hijo completamente sano pasando por todo esto. Me dicen que hay que operar urgente porque se podía morir, pero no sabían cuando iba a venir el doctor y en qué horario. El doctor llega el 30 de septiembre a las 11:30 de la noche, yo estaba ahí con unos primos esperando.
Llega el doctor Córdoba y dice: Familiares de Ayrton: Sí, yo soy la madre Doctor, qué le está pasando a mi hijo. “Madre, yo vengo a salvarle la vida a su hijo". Y le digo pero le van a sacar la tapa del cráneo y me dice vamos a hacer todo lo posible para salvarle la vida. La operación duró 5 horas y algo. Al otro día me dice el doctor Córdoba que salió todo bien la operación, tenía una presión intracraneana de más de 27 le sacaron la mitad del cráneo del lado derecho le dejaron un catéter para para controlar la presión intracraneana. Empiezan a hacer otro tratamiento con inmunoglobulinas que también supuestamente era por 5 días y él tenía que empezar a reaccionar, le hicieron solo una dosis de un tratamiento y su organismo lo rechazó, tuvieron que hacerle transfusión de sangre y estaba cada vez más grave, cada día era un parte médico de mal en peor, yo no sabía ni qué era lo que estaba pasando. Estaba desesperada, angustiada, la vida de mi hijo se estaba yendo en nada... rezaba, le pedía por favor a los médicos que hicieran algo, que me ayudaran, que vieran qué era lo que estaba pasando, que me dieran una explicación. Preguntaba de vuelta si era la vacuna y me cambiaban el tema.
Con lo de la operación habían mandado la tapita del cráneo a analizar y pregunto qué fue lo que salió la tapa; me dijeron que eso quedaba en segundo plano, que ahora tenían que seguir para adelante a ver qué tratamiento puede hacer, para que las reacciones y cuando le hacen transfusiones de sangre y todo porque le hizo un pico grande de anemia y crisis convulsivas. Hacia muchas crisis convulsivas, no paraba de convulsionar y todos los días me decían que estaba grave, que no sabían si iba a sobrevivir. Obviamente que el mundo se me venía abajo, todos los días con cada parte médico mi hijo con tan solo 17 años se le estaba haciendo su vida en nada, en cuestión de horas de días terminaron con ese tratamiento y le pasaron doble sangre y me dijeron que tenían que hacer un tratamiento más, que era el último, porque no había ningún tratamiento más para hacer. Tenían que tener una maquinaria para hacer diálisis para hacerle una plasmaféresis, pero no se coordinaba porque había que esperar que viniera la máquina, que vinieran los hematólogos a todo eso él tuvo infartos cerebrales, qué fueron los peores días de nuestras vidas, cuando nos dijeron que tenía infartos cerebrales, que no sabían cómo iba a quedar, si se iba a despertar y que podía fallecer, pero inexplicable y es decir, sigue siendo inexplicable, ese dolor como madre viendo que mi hijo se estaba yendo en cuestión de días sin poder entender el por qué, porque no había una respuesta, no decían nada de porque estaba pasando lo que le estaba pasando. Le hacen el tercero y último tratamiento, qué es el plasmaféresis qué era como que ya no había más nada para hacer, era totalmente desgarrador entrar a verlo como estaba, pero nunca perdí las esperanzas en Dios para dar algo y pedirle, rogarle, que por favor no se llevara a mi hijo, que lo dejara conmigo que no me importaba como quedara, pero que no se lo llevara, que mi hijo tenía que vivir porque tenía tan solo 17 años y toda una vida por delante. La verdad que no puedo explicar el dolor que siento y que sentí en esos momentos, cuando me dijeron que mi hijo podía morir o quedar completamente vegetal por tener los infartos cerebrales. Fue el dolor más grande de mi vida y lo sigue siendo, no me olvidaré jamás lo que pasó, lo que mi hijo vivió y así mismo gracias a Dios, siguió luchando y sigue luchando día a día. Pasaron muchas cosas, muchas cosas que son inexplicables, yo creo que ni yo misma tengo el valor o una respuesta. Me cansé de preguntar si era por la vacuna y me dijeron que no sabían que podía ser o qué no podía ser... A todo esto, mi hijo después de ese plasmaféresis se empieza a despertar, le siguieron una traqueotomía, le hicieron una incisión en el estómago, no sé cómo se llama, una gastrostomía también, fue horrible y doloroso ver como lo estaba todo lleno de cables, con medicamentos por vía con vías centrales, en el cuello, en las piernas, en todos lados, era horrible verlo así, pero uno tomaba fuerzas de donde no sabía, para poder entrar a verlo y así en su coma y como todo estaba hablarle, decirle que mamá lo esperaba, que mamá estaba acá con él, los hermanos lo estábamos esperando, que toda la familia lo amamos, que todos estamos luchando por él, rezando pidiéndole a Dios que por favor no se lo lleve y que él es muy fuerte y no se tenía que ir, porque hay mucho por delante desde ese 24 de septiembre hasta el 6 de diciembre, el pasó en CTI; fueron días, meses, horas, minutos, segundos desgarradores, porque no se sabía qué es lo que pasaba el día a día. No se sabía si se podría pasar lo peor porque eso era lo que todos nos decían, que era el día a día, que no se sabía lo que podía llegar a pasar, fue y es muy doloroso.
Después de que le hicieron el plasmaféresis el despertó y ya no era mí mismo chiquito, pero despertó, porque tiene una fuerza inmensa y unas ganas de vivir inmensa. Al principio no nos conocía, después empezó a conocernos. Yo le ponía música de la que él escuchaba. Grababa audio de los hermanos y los amigos de la familia. Así era todos los días, sufrimiento angustia de ver a mi hijo completamente sano y verlo cómo estaba; se me venían millones de cosas la cabeza. Le pedí a Dios, que por favor, por qué a él, por qué no a mí que soy su madre, porque no a mí que hasta olvidé que tenía otro hijo de 22, una de 13 y un nieto. Por qué a él que tiene un futuro por delante, todo un futuro por delante, que ahora está perdido porque no va a poder ser. Sacando fuerzas de donde no teníamos para que nos viera feliz... feliz una forma de decir... Que nos vea bien para que no se angustie, porque le daban crisis convulsiva y ni él sabía lo que le estaba pasando, pobrecito. Cuando abrió por primera vez su ojito fue el 23 de noviembre, fue una alegría inmensa, no me importaba cómo me hubiese quedado, solo me importaba que el abrió sus ojos y que despertó. No miré para adelante, no miré hacia un futuro, sólo mirar el día y lo que pasaría el día a día y así es como estamos viviendo ahora: El día a día con alegría, con tristeza, con dolor, con mucha, mucha, bronca, impotencia, porque mi hijo pasó de ser completamente sano a estar así y solamente lo que fue diferente, lo que pasó distinto a su rutina, fue la vacuna Covid de Pfizer, porque él tenía hecho un chequeo médico completo para entrar a la Escuela y al fútbol y se vacunó porque se lo exigían para poder entrar a las dos: escuela y fútbol; aún no siendo obligatoria se lo exigieron, lo presionaron, lo empujaron a hacer algo que él no quería y después de ahí y no por otra causa, hoy tiene todos sus sueños tirados; no va a poder ser todo lo que él quería ser, porque está en una silla de ruedas sin poderse mover, necesita de nuestra atención, que obviamente como somos sus padres, se la vamos a dar y el amor jamás le va a faltar . Pero a mí me dijeron, completamente sano no va a quedar, ya ahora con sus 18 años, cumple 19 el 24 de diciembre, le cambió la vida completamente y a nosotros, todos también. Además estamos sintiendo otras secuelas sin explicación, todos éramos sanos y hoy padecemos alguna secuela, que nos trajo ésta mal llamada vacuna, que repito, fue lo único que se salió de la rutina, pero le cambió a él que tenía todo un futuro planeado y se le derrumba, se le derrumbó por querer hacer las cosas bien y quién me dice que por querer hacer las cosas bien, iba a pasar esto qué pasó, porque él quería ser militar. Militar quería ser, hacer misiones de paz, quería jugar al fútbol, no le hacía mal a nadie, se vacunó, por eso; fue el último de la familia en vacunarse, no estaba conforme, no quería, pero cómo le pedían la vacuna para hacer fútbol y le pedían para ingresar al liceo militar; los compañeros le dijeron que era la mejor vacuna la Pfizer para poder entrar, porque sino después lo tenían que volver a vacunar y él estaba en el límite de cumplir los 18 y era de 2 a 17 años. Me pidió que lo agendara urgente y él no quería… ¿Quién se hace responsable de haber puesto la vacuna como exigencia si no era obligatoria? ¿El club, la Escuela Militar? ¿El liceo? El Ministerio de Salud Pública todos los días acosando y dando seguridad y después ni siquiera según el Ministro Salinas, ¿tenían aislado el virus? Primero que sí y después no. Nuestra familia confió en el Estado, que se supone hace lo mejor por sus ciudadanos, confiamos en un Ministro MÉDICO. CONFIAMOS EN LOS EXPERTOS QUE SEGUN ELLOS ERAN, y yo pregunto: ¿Alguna de estas eminencias que salían en tv todos los días puede realmente comprobarme qué tiene mi hijo y la razón?
Ayrton es un bebé en grande, usa pañales, la silla de ruedas, lo bañamos y vestimos, todo lo que haya que hacer, nosotros lo hacemos con mucho amor, porque es nuestro hijo pero lo que sí agradezco a Dios, es que él nos reconoce, sabe quiénes somos y que tiene una fuerza única, porque yo sé que si no hubiese sido cómo es, con esa fuerza demoledora que tiene, con esas ganas de vivir de ir para adelante, no sé si estaría acá y yo tampoco sé si estaría acá, porque como mamá yo ya perdí un hijo y yo le decía Diosito por favor, no te lo lleves. Yo ya no comía, no dormía, no tomaba los medicamentos, porque si bien tenía un foco epiléptico de chica, no me venía, estaba controlado, pero no me importaba nada, solo quería que mi hijo estuviera bien, pero quería que un parte médico me dijera que mi hijo estaba mejorando. A todo esto, el 6 de diciembre me lo pasan a sala común, con una éscara a la altura en coxis que le entraba un dedo, los talones lastimados con la gastrostomía y le sacaron la traqueotomía y le quedó el grito de la traqueotomía.
El 20 diciembre nos dan el alta, aun teniendo un tratamiento imponente, pero no me dan internación domiciliaria, me cobran por todas y cada una de las cosas que hacían, sabiendo nuestra situación y que era su deber como Institución dar la internación domiciliaria pero no lo hicieron. No tuvo neurólogo, psicólogo, curaciones apropiadas para la éscara, la fisioterapia por la cual pagaba 500 pesos la orden, venía 15 minutos y apenas lo movía 10. Fueron muchas las cosas que no hicieron y hoy sé que eran necesarias y podían haber cambiado y mejorado antes. Me lo traigo a mi casa, no sabíamos que hacer porque había que hacer las cosas bien, pasarle la medicación por la gastro, había que darle la alimentación por la gastro. Fue terrible, había que estar con alcohol con guantes estériles con muchos cuidados, Y NO SOMOS ENFERMEROS, porque tenía que tener muchos cuidados. Nunca nos dieron una atención de cuidados apropiados, como pudimos empezamos a sacarlo adelante, con mucho amor a los dos meses le sacan la gastro. Es bien complicado alimentarse por boca de a poquito, con todo mi hijo me había bajado 15 kilos y de pielcita y hueso, estaba en riesgo nutricional cuándo nos dan el alta. Me piden que tengamos una cama que sea articulada, un colchón neumático y una silla de rueda, siendo que el mismo sanatorio había pedido una silla de rueda especial para él ¡¡¡y no nos la prestaba!!! Entonces como pudimos conseguimos eso y acomodar todo lo que era nuestro cuarto para que lo pudiéramos tener más cerca; nos prestaron una cama articulada que se paga $500 por mes por su uso. Nos prestaron un colchón antiéscara usado y una silla de rueda, verlo a mi hijo a cómo era a cómo estaba en esos momentos era muy doloroso, pero lo tenía con vida y lo tengo con vida gracias a Dios. Él ahora está evolucionando de poquito y como dije, día a día, aprendemos a vivir a sobrellevar el día a día, quedó con muchas secuelas, quedó con la mitad de la parte izquierda paralizada facial, el brazo, las piernas no las mueve, no tiene control de esfínteres, cómo dije, es un bebé en grande, pero eso no nos interesa, sí y no, lo que nos interesa es que está vivo y luchamos día a día para que él esté mejor. Toma medicación, mucha medicación y tratamos de que esté lo mejor posible, ante todo lo que nosotros podamos hacer no nos movemos del lado del ni por un minuto, estamos las 24 horas con él, nos turnamos con el papá para dormir una noche cada uno con él. Entre los dos los bañamos, entre los dos los cambiamos, porque él está muy grande y no se puede uno solo uno como padre deja todo de lado para poder seguir gracias a Dios tenemos una familia muy unida y luchamos día a día con él para sacarlo adelante. Una señora de San José, que no quiere se la nombre porque no busca prensa, un día se comunicó con nosotros y de ahí en más todo cambió, ella y un grupo de personas nos compraron el colchón neumático nuevo, el almohadón ortopédico, collarin, una bañera con chorros, colectaron para la grúa pluma, la adaptaron, cosieron el arnés para moverlo al comedor y al baño y ahora, están haciendo en su casa la cama de bipedestación, gracias a otra colecta que se hizo en Soriano . Hoy Ayrton accedió a Teletón porque muchas personas mandaron mail para que lo tomaran. Antes de eso Ayrton tuvo la fisioterapeuta apropiada que venía desde Paysandú una vez a la semana para tratarlo, porque desgraciadamente la mamá que también vive en nuestra ciudad, también sufrió efectos adversos parecidos a los de mi hijo. Y hay muchos más.... Yo sé que en silencio muchos se movieron para ayudarlo, son esos que no tienen radio, ni salen en tv, esos anónimos que no buscan fama.
La éscara bien atendida fue mejorando, y hoy nos enfrentamos a otro reto: el Dr. Córdoba quiere ponerle la placa en la cabeza, la misma debe ser de Titanio, porque ya está documentado que las de acrílico el cuerpo las rechaza. A una madre la hicieron pasar por 18 intervenciones a su hijo para entender que la placa de acrílico no servía... yo no quiero pasar por esto, ya no tengo fuerzas. Creo que el Gobierno, el Ministerio de Salud y cada organismo que estuvo ciego ante los aprietes para vacunar como condición de ingreso, debe dar explicaciones y hacerse cargo. Nunca me llamaron, nunca vinieron, nunca quisieron saber de mi hijo... Ya no hay más palabras para decir, porque es remover todo el dolor, tristeza, angustia… Es imposible no llorar contando esta carta, para que sepa lo que uno pasó y sigue pasando día a día. Espero que puedan leer esta carta y entender lo que se sufre y lo que es el día a día con él. Muchas gracias.

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