CASOS SIN RESOLVER: “TAMAM SHUD”: EL HOMBRE SIN IDENTIDAD
Crónicas del Este 02/08/2021 Policial
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“En 1948, un misterioso hombre fue hallado sin vida en una playa australiana, junto a un indescifrable mensaje. 73 años después, el misterio sigue sin resolverse”
Hay cuestiones que parecen estar destinadas a nunca tener una solución, como lo es el caso “Tamam Shud”, también conocido como el Misterio del hombre de Somerton.
Una mañana del 1ero de diciembre de 1948, en una playa encontraron a un hombre sin vida, no tenía documentos de identidad ni tampoco señales de forcejeo, estaba muy bien vestido, de traje, muy formal, con la ropa perfectamente planchada y los zapatos lustrados. ¿Qué le pasó? ¿Quién era?
El cadáver en la playa de Somerton estaba en la arena, tenía aspecto de hombre británico y rondaba unos 45 años, ojos claros y cabello castaño.
Aunque ese día hacía mucho calor, llevaba un saco de vestir y una chaqueta estilo europeo, ninguna de sus prendas tenía etiqueta, era muy extraño, pero todo conducía a una primera hipótesis: el hombre se había suicidado.
Cuando los policías llegaron al lugar del crimen, vieron que el cuerpo no había sido perturbado, el brazo izquierdo del hombre estaba en posición recta y el derecho doblado; llevaba un cigarrillo entero detrás de la oreja mientras tenía otro, que había sido fumado hasta la mitad y estaba guardado en el bolsillo de la chaqueta.
Una búsqueda en sus bolsillos, determinó que el hombre había usado un pasaje de colectivo, desde otra ciudad hasta Somerton y la parada en la que se había bajado estaba a 1.100 metros de la playa. También llevaba con él un paquete de cigarrillos y una caja de fósforos.
Fueron varios los testigos que se presentaron a declarar sobre los hechos: una pareja dijo que a las 19:00hs, vieron al hombre estirar todo el brazo derecho, para luego dejarlo caer lentamente. Otros dicen haberlo visto más tarde, ya de noche, momento en el que las luces de las calles se encendieron. Contaron que luego no lo vieron más moverse, aunque les dio la sensación de que había cambiado de posición, en aquel momento lo que supusieron, es que estuviera borracho, porque lo que decidieron que no era necesario acudir en su ayuda. Cuando el cuerpo fue descubierto a la mañana siguiente, permanecía en la misma posición aportada por los testigos de la noche anterior.
La autopsia que se le realizó, lanzó que su muerte había sido alrededor de las 2 de la madrugada del 1ero de diciembre. Horas después de ser visto por los vecinos, las pruebas y exámenes, no determinaron muestras de cosas extrañas en su organismo. Un doctor del caso concluyó que su muerte no fue natural, sino que pudo haber sido por un veneno hipnótico soluble indetectable, hoy se sabe que las drogas utilizadas fueron extremadamente tóxicas e indetectables, tal cual lo había dicho aquel experimentado doctor.
Aunque el envenenamiento fue la principal sospecha, la Policía no pudo llegar nunca a una conclusión clara, acerca de la identidad del hombre ni de la causa de su muerte…
Ante un caso tan irresoluble, desde Australia llamaron a la Scotland Yard, la Policía metropolitana de Londres para que los ayudaran en el caso, pero los resultados fueron mínimos.
A pesar de que la fotografía del hombre y su impresión digital circulaban por todo el mundo, nadie lograba reconocer a la víctima. Al nadie reconocerlo, el cadáver fue embalsamado el 10 de diciembre de 1948, curiosamente era la primera vez que se realizaba esa práctica por parte de la Policía australiana.
El caso estaba en boca de todos, todos los medios le dedicaban las portadas, los detectives iban y venían con el caso, que seguía sin resolverse, ni siquiera tenían una sola pista y seguían investigando…
El 4 de diciembre surgió nueva y desconcertante información, las huellas dactilares del hombre no estaban en los registros de Australia, por lo que eso llevó a investigar fuera de la región. En los primeros días del año 1949, hubo hasta 8 posibles identificaciones, lamentablemente todas resultaron fallidas y no se encontraban pistas de la identidad del hombre.
Pero un nuevo giro en el caso estaba a punto de suceder, el 14 de enero de 1949, pues el personal de la Estación de Trenes de Adelaida descubrió un maletín marrón con la etiqueta arrancada, al igual que sucedía con la ropa del hombre; la maleta había sido guardada en una taquilla el día 30 de noviembre de 1948, la fecha cercana a la que el hombre había aparecido en la playa. Todo coincidía, en el maletín había cosas que hacían sospechar: Un destornillador, un cuchillo de cocina retocado hasta ser transformado en un objeto pequeño y afilado, unas tijeras y también un orillo de hilo de un material no disponible en Australia y que parece había sido usado para cocer los bolsillos de los pantalones que vestía el cadáver. Todas las marcas de identificación en la ropa habían sido quitadas, salvo en una corbata, una bolsa de lavandería y un chaleco. La única conclusión a la que se llegó, es que el sobretodo del hombre solo podía haber sido fabricado en Estados Unidos, ya que era el único país con la maquinaria necesaria para construir este tipo de prenda.
Las piezas encontradas seguían sin aportar datos relevantes a la investigación, pero cada pequeño hallazgo era un aire de esperanza.
Fue en esos días, cuando se encontró la pieza que daría misticismo a este tan extraño caso, ya que dentro de uno de los bolsillos más pequeños de su pantalón, enrollado, había un papelito con las palabras “TAMAM SHUD”, por lo que traductores fueron convocados para deducir el mensaje y su significado es: “TERMINADO”.
“TAMAM SHUD” era un texto que se encontraba en la última página de un libro, de hecho, el texto parecía un pedazo de página arrancada del propio libro. Cuando apareció esto, la Policía comenzó una búsqueda exhaustiva por toda Australia, para encontrar la copia del libro al que le faltara ese pedazo de hoja. Esta búsqueda los llevó a un hombre anónimo, que les reveló que había encontrado una pequeña edición de 1859, muy rara, en el asiento trasero de su coche. Fue el día que estacionó en una calle dejando su coche abierto, aunque le habían colocado el libro ahí, el curioso hecho fue encontrado dos semanas antes de que el cuerpo fuera descubierto. El anónimo hombre dijo no saber nada de ninguna conexión del libro con el caso, hasta que vio un artículo en el diario del día anterior. Al libro le faltaba las palabras “TAMAM SHUD” y test microscópicos detectaron, que efectivamente el pedazo de papel había sido arrancado de ese mismo ejemplar.
Curiosamente la moraleja final de ese libro, es que uno debe vivir su vida al máximo y no arrepentirse de nada hasta el último de los días, por lo que esto, no hizo más que reflotar la idea del suicidio. Pero esto no era todo, en la parte trasera del libro, había escritas 5 letras en mayúsculas de las cuales la segunda estaba tachada; este tachado coincidía con las letras de la cuarta línea, posiblemente indicando un error. ¿Pero acaso no sería un código secreto? Además, también en la parte trasera del libro, se encontró un número de teléfono y cuando llamaron, respondió una ex enfermera que vivía a unos 400 metros de donde había aparecido el cuerpo sin vida del hombre.
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La mujer dijo que mientras trabajaba en un hospital en Sidney durante la Segunda Guerra Mundial, tenía una copia del libro, pero que, en 1945 en el Hotel Clifton Garden, se lo regaló a un teniente del ejército llamado Alfred Boxall.
Luego de la guerra la mujer se mudó a Melbourne y se casó. Pasado un tiempo recibió una carta de Boxall, pero le respondió que ya se había casado. Un detective le mostró el busto del cuerpo, pero la mujer dijo que no lo identificaba, a pesar de que su primera impresión al ver el busto, fue de sorpresa total.
Según el detective, la mujer estuvo hasta a punto de desmayarse. ¿Estaría mintiendo? Fue entonces cuando la Policía dictaminó, que el cadáver encontrado era de Boxall y que había sido un suicidio por amor no correspondido.
Pero pasó lo inesperado… Encontraron a Boxall vivo y con su respectiva copia del libro, con las palabras “TAMAM SHUD” en su respectivo lugar, en la última página… Para peor, ni siquiera tenía idea de una posible conexión entre él y el fallecido… Una vez más la investigación le erraba en la identificación.
Los investigadores hasta ese punto comenzaron a darse por vencidos, justo cuando parecían dar con la identidad de la víctima, siempre era alguien que seguía con vida o no encajaba con el físico del cadáver.
Para noviembre de 1953, la policía anunciaba que acababan de recibir la posible identificación número 251; la desesperación era máxima, oficialmente no había manera de saber la identidad del hombre.
Ante esto una de las hipótesis que comenzó a surgir, era la teoría del espía: existieron rumores de que el muerto podía ser un espía estadounidense o soviético y que había sido envenenado por enemigos.
Considerado hasta los soles de hoy, como el caso más enigmático y misterioso de Australia, “TAMAM SHUD”, 73 años después y el enigma aún no se resuelve.

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