DENUNCIAN QUE CONTRABANDO DE PALMERAS INTRODUJO LA PLAGA EN URUGUAY Y APUNTAN A GUILLERMO DATTI
Crónicas del Este 01/08/2025 Política
Sergio Secinaro
La historia del picudo rojo, esa plaga silenciosa que ha devastado miles de palmeras en Uruguay, tomó un giro escandaloso este martes, cuando el periodista Ignacio Álvarez reveló en su programa La Pecera (Azul FM) una trama de corrupción, tráfico y acomodos políticos que salpica a un viejo conocido de la política nacional: el empresario y operador Guillermo Datti.
Según se expuso en el programa radial, la introducción del picudo rojo no habría sido accidental ni producto del descuido ambiental, sino consecuencia directa del contrabando de palmeras ocurrido en 2018. En el centro de las acusaciones aparece Datti, un hombre que ha surfeado gobiernos de todos los colores, pasando por el Partido Colorado, el Frente Amplio y, actualmente, en comisión con el diputado nacionalista Álvaro Rodríguez Hunter.
Pero el escándalo no termina en la botánica. Las denuncias alcanzan niveles alarmantes: explotación laboral, presunta introducción de droga escondida en los troncos de las palmeras, y una larga estela de acomodos en el Estado uruguayo. El cuñado de Datti incluso asegura que en esa época el empresario era socio de Diego Cánepa, hoy embajador en Argentina, quien negó la sociedad pero admitió conocer a Datti de cuando “militaba para su lista”.
Consultado en vivo por Álvarez, el diputado Rodríguez Hunter optó por la prudencia, aunque no ocultó su preocupación. “Voy a ver todo el programa en concreto”, dijo, y agregó que luego se reunirá con Datti. “Obviamente, las apreciaciones, a priori, son gravísimas”, afirmó.
Rodríguez Hunter no se comprometió con un plazo para tomar una decisión, pero dejó claro que la acusación sobre el ingreso de droga es la más inquietante. “La vinculación con droga, si es así, es inaceptable”, sentenció.
UN VIEJO CONOCIDO DE CRÓNICAS DEL ESTE
Desde Crónicas del Este ya habíamos advertido sobre el pasado oscuro de Guillermo Datti, un operador político que ha sabido camuflarse entre los colores partidarios según la conveniencia del momento.
Datti inició su carrera bajo la tutela del histórico colorado Juan Justo Amaro, quien lo colocó en OSE. Pero la lealtad no es moneda habitual en la política oportunista: poco después se sumó al Frente Amplio y fue electo edil departamental en Florida, donde tuvo un rol activo como opositor al entonces intendente nacionalista Carlos “El Pájaro” Enciso, a quien años más tarde terminaría apoyando tras el ascenso de Lacalle Pou al poder.
Durante su tiempo como edil, fue designado en comisión en el despacho de un edil de Montevideo, aunque su presencia en Florida evidenciaba que su prioridad nunca fue la capital, sino su propio terruño. Ya bajo el gobierno multicolor, Datti reapareció como operador dentro de OSE, manejando a discreción la red de cooperativas sociales contratadas por el ente, según denuncias presentadas por funcionarios del organismo.
El escándalo de las cooperativas sociales
El Área Social de OSE, que nació con un fin noble —llevar agua a asentamientos—, fue transformada en una maquinaria de contratación clientelista. En siete años, los servicios brindados crecieron en casi un 200%, lo mismo que las cooperativas y su personal, en muchos casos ingresados sin los requisitos mínimos.
Una denuncia penal presentada por la Federación de Funcionarios de OSE en 2024 apunta directamente a Guillermo Datti como uno de los engranajes claves de este sistema. También involucra a la expresidenta del organismo, Susana Montaner.
Del picudo rojo al rojo vivo
La revelación de La Pecera es apenas la punta del iceberg. La investigación radial señala que el ingreso de palmeras en 2018, presuntamente por contrabando, podría haber sido el punto de entrada del temido picudo rojo. La versión más escabrosa, aunque no confirmada judicialmente, habla incluso del uso de los troncos como vía para ingresar droga al país.
Consultado por este medio, Guillermo Datti respondió escuetamente:
“Estoy con mi abogado para hacer los descargos correspondientes y dar la información correspondiente. No es verdad lo que se dice. Voy a esperar, y eso es un hecho”, dijo en un mensaje enviado a Crónicas del Este.
Pero lo cierto es que las denuncias se acumulan. Y si bien aún no hay una imputación formal, el historial de Datti pinta un perfil que difícilmente pueda desligarse del olor a podrido que emana de esta historia.
Desde Crónicas del Este seguiremos investigando. Porque a veces, para frenar una plaga, primero hay que identificar a sus cómplices.
Sergio Secinaro
La historia del picudo rojo, esa plaga silenciosa que ha devastado miles de palmeras en Uruguay, tomó un giro escandaloso este martes, cuando el periodista Ignacio Álvarez reveló en su programa La Pecera (Azul FM) una trama de corrupción, tráfico y acomodos políticos que salpica a un viejo conocido de la política nacional: el empresario y operador Guillermo Datti. Según se expuso en el programa radial, la introducción del picudo rojo no habría sido accidental ni producto del descuido ambiental, sino consecuencia directa del contrabando de palmeras ocurrido en 2018. En el centro de las acusaciones aparece Datti, un hombre que ha surfeado gobiernos de todos los colores, pasando por el Partido Colorado, el Frente Amplio y, actualmente, en comisión con el diputado nacionalista Álvaro Rodríguez Hunter. Pero el escándalo no termina en la botánica. Las denuncias alcanzan niveles alarmantes: explotación laboral, presunta introducción de droga escondida en los troncos de las palmeras, y una larga estela de acomodos en el Estado uruguayo. El cuñado de Datti incluso asegura que en esa época el empresario era socio de Diego Cánepa, hoy embajador en Argentina, quien negó la sociedad pero admitió conocer a Datti de cuando “militaba para su lista”. Consultado en vivo por Álvarez, el diputado Rodríguez Hunter optó por la prudencia, aunque no ocultó su preocupación. “Voy a ver todo el programa en concreto”, dijo, y agregó que luego se reunirá con Datti. “Obviamente, las apreciaciones, a priori, son gravísimas”, afirmó. Rodríguez Hunter no se comprometió con un plazo para tomar una decisión, pero dejó claro que la acusación sobre el ingreso de droga es la más inquietante. “La vinculación con droga, si es así, es inaceptable”, sentenció. UN VIEJO CONOCIDO DE CRÓNICAS DEL ESTE Desde Crónicas del Este ya habíamos advertido sobre el pasado oscuro de Guillermo Datti, un operador político que ha sabido camuflarse entre los colores partidarios según la conveniencia del momento. Datti inició su carrera bajo la tutela del histórico colorado Juan Justo Amaro, quien lo colocó en OSE. Pero la lealtad no es moneda habitual en la política oportunista: poco después se sumó al Frente Amplio y fue electo edil departamental en Florida, donde tuvo un rol activo como opositor al entonces intendente nacionalista Carlos “El Pájaro” Enciso, a quien años más tarde terminaría apoyando tras el ascenso de Lacalle Pou al poder. Durante su tiempo como edil, fue designado en comisión en el despacho de un edil de Montevideo, aunque su presencia en Florida evidenciaba que su prioridad nunca fue la capital, sino su propio terruño. Ya bajo el gobierno multicolor, Datti reapareció como operador dentro de OSE, manejando a discreción la red de cooperativas sociales contratadas por el ente, según denuncias presentadas por funcionarios del organismo. El escándalo de las cooperativas sociales El Área Social de OSE, que nació con un fin noble —llevar agua a asentamientos—, fue transformada en una maquinaria de contratación clientelista. En siete años, los servicios brindados crecieron en casi un 200%, lo mismo que las cooperativas y su personal, en muchos casos ingresados sin los requisitos mínimos. Una denuncia penal presentada por la Federación de Funcionarios de OSE en 2024 apunta directamente a Guillermo Datti como uno de los engranajes claves de este sistema. También involucra a la expresidenta del organismo, Susana Montaner. Del picudo rojo al rojo vivo La revelación de La Pecera es apenas la punta del iceberg. La investigación radial señala que el ingreso de palmeras en 2018, presuntamente por contrabando, podría haber sido el punto de entrada del temido picudo rojo. La versión más escabrosa, aunque no confirmada judicialmente, habla incluso del uso de los troncos como vía para ingresar droga al país. Consultado por este medio, Guillermo Datti respondió escuetamente: “Estoy con mi abogado para hacer los descargos correspondientes y dar la información correspondiente. No es verdad lo que se dice. Voy a esperar, y eso es un hecho”, dijo en un mensaje enviado a Crónicas del Este. Pero lo cierto es que las denuncias se acumulan. Y si bien aún no hay una imputación formal, el historial de Datti pinta un perfil que difícilmente pueda desligarse del olor a podrido que emana de esta historia. Desde Crónicas del Este seguiremos investigando. Porque a veces, para frenar una plaga, primero hay que identificar a sus cómplices.
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