EL SICARIO QUE CONVIRTIÓ UNA TARDE DE FESTEJO EN UNA DE TERROR ENTRE LOS HINCHAS DE NACIONAL
Crónicas del Este 09/08/2026 Política
Extraído del libro "Historias de sicarios en Uruguay", de Gustavo Leal.Hay crímenes que trascienden el paso del tiempo porque exponen el lado más oscuro de la violencia criminal. Uno de ellos ocurrió el 15 de diciembre de 2019, cuando los festejos de Nacional por la obtención del Campeonato Uruguayo terminaron convertidos en una escena de horror tras un ataque armado que dejó un joven muerto y otra persona herida. El caso reveló una trama que combinó barras bravas, sicarios, drogas y órdenes impartidas desde una celda del Penal de Libertad. La investigación judicial determinó que el autor intelectual del atentado fue Erwin Darío Parentini Flores, conocido como "El Coco", un peligroso delincuente vinculado a la barra brava de Peñarol, quien ya acumulaba múltiples condenas por homicidios, rapiñas y otros delitos violentos. Desde prisión organizó el ataque con un objetivo claro: vengarse disparando contra hinchas de Nacional. Según el relato recogido por Gustavo Leal en su libro, Parentini contactó a Gaby Esteban Costa Díaz, un consumidor de pasta base que aceptó convertirse en sicario a cambio de 10.000 pesos y droga. El propio Costa reconoció que aceptó el encargo en un momento de extrema vulnerabilidad debido a su adicción. Para no despertar sospechas, Parentini le indicó que fuera acompañado por una mujer. Así, Costa convenció a su pareja, María Soledad Álvez Mesa, quien conocía el plan y aceptó participar a cambio de parte del dinero y de la droga prometida. Ambos fingirían ser una pareja cualquiera mientras caminaban entre los simpatizantes tricolores. El arma, una pistola Taurus calibre 9 milímetros, junto con el dinero inicial y un teléfono celular para mantener contacto permanente con el autor intelectual, les fue entregada antes de dirigirse a las inmediaciones de la sede de Nacional. Durante todo el recorrido, Parentini siguió los movimientos mediante videollamadas de WhatsApp realizadas desde la cárcel, presionando constantemente para que ejecutaran el ataque. Cuando la multitud avanzaba por avenida 8 de Octubre celebrando el campeonato, Costa encontró el momento que buscaba. Se ubicó cerca de un carrito de comidas rápidas y, en apenas cuatro segundos, disparó seis veces hacia la multitud sin seleccionar objetivos específicos.Uno de esos proyectiles impactó en Lucas Emanuel Langhain Acosta, de 24 años, quien falleció prácticamente en el acto a causa de la herida de bala. Su novia también resultó lesionada por otro disparo, mientras varios proyectiles alcanzaron viviendas y comercios de la zona, aumentando el pánico entre cientos de personas que apenas instantes antes celebraban un título deportivo. Tras el ataque, los dos sicarios huyeron corriendo. En el trayecto descartaron prendas de vestir para dificultar su identificación, abordaron un ómnibus y luego un taxi hasta regresar al Cerro. Allí devolvieron el arma y el celular utilizados durante la operación. Recién entonces Costa supo que había matado a un hincha de Nacional.El propio sicario declaró posteriormente que la noticia lo desmoronó. Confesó que lloró, que no pudo dormir y que, pese a intentar continuar consumiendo drogas, el remordimiento comenzó a perseguirlo desde esa misma noche. La fuga duró poco. Apenas tres días después, la Policía detuvo a Costa y a Álvez Mesa en Cerro Norte. Ambos confesaron su participación. Paralelamente, una requisa en la celda de Parentini permitió incautar el teléfono celular desde el cual se habían coordinado los audios, mensajes y videollamadas que terminaron siendo una de las pruebas fundamentales para reconstruir toda la operación criminal. La Justicia condenó a Gaby Esteban Costa Díaz a 23 años de prisión como autor del homicidio especialmente agravado; a María Soledad Álvez Mesa a siete años y medio como cómplice; a Analía Solange Quilimas, quien facilitó el arma, por receptación; y a Erwin Darío Parentini Flores a 28 años de prisión como coautor del homicidio, pena que deberá cumplir una vez finalizadas las condenas que ya purgaba por otros delitos. En total, Parentini podría permanecer encarcelado hasta el año 2061.
Extraído del libro "Historias de sicarios en Uruguay", de Gustavo Leal.Hay crímenes que trascienden el paso del tiempo porque exponen el lado más oscuro de la violencia criminal. Uno de ellos ocurrió el 15 de diciembre de 2019, cuando los festejos de Nacional por la obtención del Campeonato Uruguayo terminaron convertidos en una escena de horror tras un ataque armado que dejó un joven muerto y otra persona herida. El caso reveló una trama que combinó barras bravas, sicarios, drogas y órdenes impartidas desde una celda del Penal de Libertad. La investigación judicial determinó que el autor intelectual del atentado fue Erwin Darío Parentini Flores, conocido como "El Coco", un peligroso delincuente vinculado a la barra brava de Peñarol, quien ya acumulaba múltiples condenas por homicidios, rapiñas y otros delitos violentos. Desde prisión organizó el ataque con un objetivo claro: vengarse disparando contra hinchas de Nacional. Según el relato recogido por Gustavo Leal en su libro, Parentini contactó a Gaby Esteban Costa Díaz, un consumidor de pasta base que aceptó convertirse en sicario a cambio de 10.000 pesos y droga. El propio Costa reconoció que aceptó el encargo en un momento de extrema vulnerabilidad debido a su adicción. Para no despertar sospechas, Parentini le indicó que fuera acompañado por una mujer. Así, Costa convenció a su pareja, María Soledad Álvez Mesa, quien conocía el plan y aceptó participar a cambio de parte del dinero y de la droga prometida. Ambos fingirían ser una pareja cualquiera mientras caminaban entre los simpatizantes tricolores. El arma, una pistola Taurus calibre 9 milímetros, junto con el dinero inicial y un teléfono celular para mantener contacto permanente con el autor intelectual, les fue entregada antes de dirigirse a las inmediaciones de la sede de Nacional. Durante todo el recorrido, Parentini siguió los movimientos mediante videollamadas de WhatsApp realizadas desde la cárcel, presionando constantemente para que ejecutaran el ataque. Cuando la multitud avanzaba por avenida 8 de Octubre celebrando el campeonato, Costa encontró el momento que buscaba. Se ubicó cerca de un carrito de comidas rápidas y, en apenas cuatro segundos, disparó seis veces hacia la multitud sin seleccionar objetivos específicos.Uno de esos proyectiles impactó en Lucas Emanuel Langhain Acosta, de 24 años, quien falleció prácticamente en el acto a causa de la herida de bala. Su novia también resultó lesionada por otro disparo, mientras varios proyectiles alcanzaron viviendas y comercios de la zona, aumentando el pánico entre cientos de personas que apenas instantes antes celebraban un título deportivo. Tras el ataque, los dos sicarios huyeron corriendo. En el trayecto descartaron prendas de vestir para dificultar su identificación, abordaron un ómnibus y luego un taxi hasta regresar al Cerro. Allí devolvieron el arma y el celular utilizados durante la operación. Recién entonces Costa supo que había matado a un hincha de Nacional.El propio sicario declaró posteriormente que la noticia lo desmoronó. Confesó que lloró, que no pudo dormir y que, pese a intentar continuar consumiendo drogas, el remordimiento comenzó a perseguirlo desde esa misma noche. La fuga duró poco. Apenas tres días después, la Policía detuvo a Costa y a Álvez Mesa en Cerro Norte. Ambos confesaron su participación. Paralelamente, una requisa en la celda de Parentini permitió incautar el teléfono celular desde el cual se habían coordinado los audios, mensajes y videollamadas que terminaron siendo una de las pruebas fundamentales para reconstruir toda la operación criminal. La Justicia condenó a Gaby Esteban Costa Díaz a 23 años de prisión como autor del homicidio especialmente agravado; a María Soledad Álvez Mesa a siete años y medio como cómplice; a Analía Solange Quilimas, quien facilitó el arma, por receptación; y a Erwin Darío Parentini Flores a 28 años de prisión como coautor del homicidio, pena que deberá cumplir una vez finalizadas las condenas que ya purgaba por otros delitos. En total, Parentini podría permanecer encarcelado hasta el año 2061.
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