49.242 JUBILADOS MILITARES COBRARON AGUINALDO EL PRIMER SEMESTRE DE 2025
Crónicas del Este 10/10/2025 Política
En pleno 2025, Uruguay sigue enfrentando un gasto que pocos conocen en detalle, pero que impacta directamente en el bolsillo de los contribuyentes: la caja militar. Una información oficial, obtenida a través de un pedido de acceso público, revela la magnitud del compromiso del Estado con los retirados y pensionistas de las Fuerzas Armadas.
Según los datos proporcionados por el Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas, actualmente hay 37.845 retirados cobrando su retiro mensual. De ese total, 1.904 son oficiales superiores, 3.886 jefes y oficiales, y un abrumador 32.055 personal subalterno. A esto se suman 14.624 pensionistas, entre ellos 2.208 oficiales, 12.415 subalternos y un caso histórico de un servidor de las campañas de 1897 a 1904.
Pero la cifra que realmente llama la atención es cuántos de estos pasivos reciben aguinaldo: 49.242 personas cobraron el primer semestre de 2025. Esto incluye tanto retirados como pensionistas, consolidando un gasto anual que se mantiene elevado y prácticamente intocable, mientras en otros sectores los trabajadores enfrentan condiciones de seguridad social mucho más restrictivas.
Para ponerlo en perspectiva: mientras un trabajador civil que queda sin empleo tiene un seguro de paro que disminuye cada mes y por un tiempo limitado, el Estado uruguayo garantiza que sus militares retirados y pensionistas cobren íntegramente, año tras año, sin limitaciones temporales. Se trata de un privilegio histórico que sigue vigente, financiado por todos los uruguayos, y que genera un agujero de cientos de millones de pesos cada año.
El documento oficial, firmado por el Sub Director General de Secretaría, Dr. Fabián Piñeyro, detalla cada cifra con precisión: del total de retirados, 34.940 perciben aguinaldo, y de los pensionistas, 14.302. Casi 50 mil personas que representan no solo un gasto directo, sino también un sistema que mantiene beneficios vitalicios garantizados a expensas del contribuyente promedio.
Esta situación plantea la pregunta inevitable: ¿por qué un país que exige austeridad a sus trabajadores y jubilados civiles mantiene un privilegio tan consolidado para quienes ya pasaron por la carrera militar? Mientras los ciudadanos comunes deben ajustar gastos, pagar impuestos y lidiar con sistemas de seguridad social limitados, la caja militar se mantiene como una excepción que no conoce restricciones ni crisis.
Uruguay financia con dinero público una caja que, aunque necesaria para quienes dedicaron su vida al servicio militar, sigue generando un costo altísimo, sin que se cuestione la proporcionalidad respecto a otros sectores de la sociedad. La cifra final es contundente: casi 50 mil pasivos cobran aguinaldo, y millones de pesos fluyen del Estado hacia una estructura que pocos ven, pero todos pagamos.
La discusión sobre la equidad, la transparencia y la sostenibilidad de esta caja militar no puede seguir siendo un tema tabú. Porque mientras algunos disfrutan privilegios vitalicios, la mayoría de los uruguayos lucha por llegar a fin de mes y por acceder a los derechos que deberían ser universales.
En pleno 2025, Uruguay sigue enfrentando un gasto que pocos conocen en detalle, pero que impacta directamente en el bolsillo de los contribuyentes: la caja militar. Una información oficial, obtenida a través de un pedido de acceso público, revela la magnitud del compromiso del Estado con los retirados y pensionistas de las Fuerzas Armadas. Según los datos proporcionados por el Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas, actualmente hay 37.845 retirados cobrando su retiro mensual. De ese total, 1.904 son oficiales superiores, 3.886 jefes y oficiales, y un abrumador 32.055 personal subalterno. A esto se suman 14.624 pensionistas, entre ellos 2.208 oficiales, 12.415 subalternos y un caso histórico de un servidor de las campañas de 1897 a 1904. Pero la cifra que realmente llama la atención es cuántos de estos pasivos reciben aguinaldo: 49.242 personas cobraron el primer semestre de 2025. Esto incluye tanto retirados como pensionistas, consolidando un gasto anual que se mantiene elevado y prácticamente intocable, mientras en otros sectores los trabajadores enfrentan condiciones de seguridad social mucho más restrictivas. Para ponerlo en perspectiva: mientras un trabajador civil que queda sin empleo tiene un seguro de paro que disminuye cada mes y por un tiempo limitado, el Estado uruguayo garantiza que sus militares retirados y pensionistas cobren íntegramente, año tras año, sin limitaciones temporales. Se trata de un privilegio histórico que sigue vigente, financiado por todos los uruguayos, y que genera un agujero de cientos de millones de pesos cada año. El documento oficial, firmado por el Sub Director General de Secretaría, Dr. Fabián Piñeyro, detalla cada cifra con precisión: del total de retirados, 34.940 perciben aguinaldo, y de los pensionistas, 14.302. Casi 50 mil personas que representan no solo un gasto directo, sino también un sistema que mantiene beneficios vitalicios garantizados a expensas del contribuyente promedio. Esta situación plantea la pregunta inevitable: ¿por qué un país que exige austeridad a sus trabajadores y jubilados civiles mantiene un privilegio tan consolidado para quienes ya pasaron por la carrera militar? Mientras los ciudadanos comunes deben ajustar gastos, pagar impuestos y lidiar con sistemas de seguridad social limitados, la caja militar se mantiene como una excepción que no conoce restricciones ni crisis. Uruguay financia con dinero público una caja que, aunque necesaria para quienes dedicaron su vida al servicio militar, sigue generando un costo altísimo, sin que se cuestione la proporcionalidad respecto a otros sectores de la sociedad. La cifra final es contundente: casi 50 mil pasivos cobran aguinaldo, y millones de pesos fluyen del Estado hacia una estructura que pocos ven, pero todos pagamos. La discusión sobre la equidad, la transparencia y la sostenibilidad de esta caja militar no puede seguir siendo un tema tabú. Porque mientras algunos disfrutan privilegios vitalicios, la mayoría de los uruguayos lucha por llegar a fin de mes y por acceder a los derechos que deberían ser universales.
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