UN VIAJE EN EL TIEMPO: EL NACIMIENTO DE RODNEY ARISMENDI
Crónicas del Este 21/03/2025 Sociedad
“Memo” Rioso
El aire en Cerro Largo tiene un aroma diferente aquel 21 de marzo de 1913. El sol apenas comienza a despuntar cuando en la localidad de Río Branco nace un niño que, sin saberlo, se convertirá en una de las figuras más icónicas del comunismo en Uruguay: Tibaldo Rodney Arismendi Carrasco.
Desde sus primeros años, Rodney demuestra una inteligencia vivaz y una curiosidad insaciable. Crece en un entorno donde la política se respira en cada esquina y donde las injusticias sociales empiezan a marcar su conciencia. Su familia se traslada a Melo, donde completa sus estudios secundarios, y luego a Montevideo, donde ingresa al Instituto Alfredo Vázquez Acevedo (IAVA). En esas aulas, entre libros y debates encendidos, se forja el espíritu revolucionario que lo acompañará toda su vida.
Corre el año 1931 cuando el joven Arismendi toma una decisión que cambiará su destino: afiliarse al Partido Comunista del Uruguay (PCU). Aún no lo sabe, pero en pocos años su nombre se hará eco en las luchas obreras y estudiantiles. Sus discursos apasionados resuenan en las calles, en los sindicatos y en las redacciones de periódicos como Diario Popular y Justicia, desde donde denuncia la dictadura de Gabriel Terra con una valentía que lo llevará al exilio en varias ocasiones.
Es 1946 y Arismendi, con apenas 33 años, se convierte en diputado. Desde el Parlamento, su voz se alza incansable en defensa de los trabajadores, los derechos humanos y la justicia social. Sus escritos, como La filosofía del marxismo y el Sr. Haya de la Torre (1946) y Para un prontuario del dólar (Al margen del Plan Truman) (1947), consolidan su reputación como teórico del socialismo. La historia sigue su curso, y en 1955 el PCU atraviesa un punto de quiebre: Arismendi lidera un cambio interno que lo lleva a convertirse en su principal dirigente, cargo que ocupará por más de tres décadas.
El tiempo avanza y llegamos a 1971. En Uruguay, la izquierda se une bajo un mismo paraguas: el Frente Amplio. Arismendi es una de las piezas clave en esta nueva estructura política, que busca ofrecer una alternativa real al bipartidismo histórico. Pero la estabilidad política se tambalea y en 1973, con el golpe de Estado, la dictadura se instala en el país. La persecución es implacable, y Arismendi es capturado en 1974. Su encarcelamiento es breve, pues es expulsado del país y encuentra refugio en la Unión Soviética. Desde allí, sigue luchando a la distancia, organizando la resistencia y escribiendo análisis políticos sobre la realidad uruguaya.
El exilio es largo, pero la historia sigue girando. En 1985, con la caída de la dictadura, Arismendi regresa a su patria. El pueblo lo recibe como un héroe, y en 1989 es elegido senador. Sin embargo, el destino tiene otros planes. El 27 de diciembre de ese mismo año, su corazón se apaga, dejando tras de sí un legado imborrable en la historia de la izquierda latinoamericana.
Hoy, más de un siglo después de aquel amanecer en Cerro Largo, la figura de Rodney Arismendi sigue viva en las calles, en los libros y en la memoria de quienes sueñan con un mundo más justo. Su vida fue un viaje de lucha, de ideales y de convicción inquebrantable. Y en este viaje en el tiempo, lo recordamos como lo que fue: un arquitecto del cambio, un revolucionario del pensamiento y un eterno combatiente por la justicia social.
“Memo” Rioso
El aire en Cerro Largo tiene un aroma diferente aquel 21 de marzo de 1913. El sol apenas comienza a despuntar cuando en la localidad de Río Branco nace un niño que, sin saberlo, se convertirá en una de las figuras más icónicas del comunismo en Uruguay: Tibaldo Rodney Arismendi Carrasco. Desde sus primeros años, Rodney demuestra una inteligencia vivaz y una curiosidad insaciable. Crece en un entorno donde la política se respira en cada esquina y donde las injusticias sociales empiezan a marcar su conciencia. Su familia se traslada a Melo, donde completa sus estudios secundarios, y luego a Montevideo, donde ingresa al Instituto Alfredo Vázquez Acevedo (IAVA). En esas aulas, entre libros y debates encendidos, se forja el espíritu revolucionario que lo acompañará toda su vida. Corre el año 1931 cuando el joven Arismendi toma una decisión que cambiará su destino: afiliarse al Partido Comunista del Uruguay (PCU). Aún no lo sabe, pero en pocos años su nombre se hará eco en las luchas obreras y estudiantiles. Sus discursos apasionados resuenan en las calles, en los sindicatos y en las redacciones de periódicos como Diario Popular y Justicia, desde donde denuncia la dictadura de Gabriel Terra con una valentía que lo llevará al exilio en varias ocasiones. Es 1946 y Arismendi, con apenas 33 años, se convierte en diputado. Desde el Parlamento, su voz se alza incansable en defensa de los trabajadores, los derechos humanos y la justicia social. Sus escritos, como La filosofía del marxismo y el Sr. Haya de la Torre (1946) y Para un prontuario del dólar (Al margen del Plan Truman) (1947), consolidan su reputación como teórico del socialismo. La historia sigue su curso, y en 1955 el PCU atraviesa un punto de quiebre: Arismendi lidera un cambio interno que lo lleva a convertirse en su principal dirigente, cargo que ocupará por más de tres décadas. El tiempo avanza y llegamos a 1971. En Uruguay, la izquierda se une bajo un mismo paraguas: el Frente Amplio. Arismendi es una de las piezas clave en esta nueva estructura política, que busca ofrecer una alternativa real al bipartidismo histórico. Pero la estabilidad política se tambalea y en 1973, con el golpe de Estado, la dictadura se instala en el país. La persecución es implacable, y Arismendi es capturado en 1974. Su encarcelamiento es breve, pues es expulsado del país y encuentra refugio en la Unión Soviética. Desde allí, sigue luchando a la distancia, organizando la resistencia y escribiendo análisis políticos sobre la realidad uruguaya. El exilio es largo, pero la historia sigue girando. En 1985, con la caída de la dictadura, Arismendi regresa a su patria. El pueblo lo recibe como un héroe, y en 1989 es elegido senador. Sin embargo, el destino tiene otros planes. El 27 de diciembre de ese mismo año, su corazón se apaga, dejando tras de sí un legado imborrable en la historia de la izquierda latinoamericana. Hoy, más de un siglo después de aquel amanecer en Cerro Largo, la figura de Rodney Arismendi sigue viva en las calles, en los libros y en la memoria de quienes sueñan con un mundo más justo. Su vida fue un viaje de lucha, de ideales y de convicción inquebrantable. Y en este viaje en el tiempo, lo recordamos como lo que fue: un arquitecto del cambio, un revolucionario del pensamiento y un eterno combatiente por la justicia social.
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