PEREIRA ARREMETIÓ CONTRA LACALLE POU, DEFENDIÓ A CHARLES CARRERA Y RECLAMÓ DISCUTIR IMPUESTOS AL 1% MÁS RICO
Crónicas del Este 17/10/2026 Política
En la apertura del VIII Congreso del Frente Amplio, Fernando Pereira calificó la LUC de «antidemocrática», atribuyó a Lacalle Pou la principal responsabilidad política por el caso Cardama y cuestionó lo que considera una persecución contra el exsenador Charles Carrera. También defendió la gestión de Yamandú Orsi y reivindicó el antiimperialismo de la fuerza política.El Frente Amplio inauguró este viernes su VIII Congreso Ordinario en el Palacio Peñarol, una instancia que lleva el nombre del expresidente José Mujica y que sirvió para reafirmar las principales definiciones políticas de la coalición de izquierda, cuestionar decisiones del gobierno anterior y delinear el horizonte hacia las elecciones de 2029.El presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, aprovechó su discurso de apertura para lanzar críticas contra la administración de Luis Lacalle Pou, defender al exsenador Charles Carrera y plantear que la izquierda no debe renunciar a discutir una mayor contribución tributaria de los sectores de mayores ingresos.La intervención combinó reivindicaciones históricas del Frente Amplio con cuestionamientos políticos, referencias internacionales y una defensa de la gestión del actual gobierno encabezado por Yamandú Orsi.CHARLES CARRERA, EN EL CENTRO DEL DISCURSOUno de los pasajes más enfáticos estuvo dedicado a Charles Carrera, exsenador del Movimiento de Participación Popular (MPP), a quien Pereira expresó su respaldo personal y colectivo.«He visto pocas persecuciones tan duras como se han ejercido sobre Charles Carrera», afirmó el presidente del FA.Pereira cuestionó las circunstancias y los tiempos del proceso judicial y planteó interrogantes sobre la actuación de las autoridades. En su argumentación, sostuvo que Carrera había actuado por razones de justicia social al asistir a una persona que había quedado parapléjica tras recibir un disparo que, según su planteo, habría provenido de la Policía.«Yo me siento Charles Carrera en ese caso. Yo hubiera hecho lo mismo», expresó, antes de agregar: «Tendrían que procesarnos a todos los que tenemos justicia social».El dirigente también puso el foco en el tiempo transcurrido entre la solicitud para levantar los fueros parlamentarios y la posterior formalización, y vinculó el caso con lo que calificó como una persecución política.Sus declaraciones constituyen una defensa política del exsenador y una crítica a la forma en que se desarrollaron las actuaciones. Las responsabilidades jurídicas correspondientes deben determinarse en el ámbito judicial, sobre la base de las pruebas y las resoluciones que se adopten.Pereira relacionó además el episodio con el gobierno de Lacalle Pou y mencionó los seguimientos y el espionaje que, según su interpretación, afectaron a los entonces senadores frenteamplistas Mario Bergara y Charles Carrera.LUC: «UN PROYECTO ANTIDEMOCRÁTICO»El presidente del Frente Amplio también volvió a cuestionar la Ley de Urgente Consideración (LUC), uno de los principales instrumentos legislativos de la administración anterior.Pereira la definió como un «proyecto antidemocrático» y recordó que su fuerza política se opuso desde el comienzo, cuestionando que una misma ley reuniera numerosas disposiciones sobre áreas centrales de la vida nacional.En materia económica y laboral, recordó que durante los primeros 40 meses del gobierno anterior se produjo una caída del salario real, una evolución que utilizó para contrastar los modelos de gestión de ambos períodos.«Nos olvidamos tal vez, pero 40 meses de rebaja salarial es media década perdida», afirmó.La crítica forma parte de la estrategia discursiva del Frente Amplio para diferenciar su orientación económica y social de las políticas aplicadas durante el gobierno de Lacalle Pou.CARDAMA: PEREIRA APUNTÓ DIRECTAMENTE CONTRA LACALLE POUOtro de los asuntos que merecieron una referencia directa fue la compra de patrulleras oceánicas al astillero Cardama.Pereira atribuyó al expresidente la principal responsabilidad política por la decisión de contratar al astillero y cuestionó la verificación de las garantías presentadas.«La responsabilidad política principal la tiene Lacalle Pou. No es nada personal, tomó una decisión equivocada. No verificaron que las garantías fueran garantías», sostuvo.El dirigente fue más allá y habló de «desidia y menos apego con la plata de los uruguayos».No obstante, aclaró que el Frente Amplio no pretende resolver el asunto mediante declaraciones públicas o presiones políticas. En particular, pidió no presionar a la Fiscalía para que actúe en uno u otro sentido.En ese contexto, ironizó sobre las críticas que, según recordó, dirigentes de la oposición habían formulado contra el Ministerio Público, al que acusaban de funcionar como un «comité de base».La controversia en torno a Cardama continúa siendo un asunto de relevancia política e institucional, en el que corresponde distinguir las responsabilidades políticas de las eventuales responsabilidades jurídicas que puedan establecerse.EL DEBATE SOBRE LOS IMPUESTOS AL 1% MÁS RICOEn el plano económico, Pereira se refirió a la propuesta del PIT-CNT de establecer una mayor tributación sobre los sectores de mayores ingresos y patrimonio.El presidente del Frente Amplio reconoció que un gobierno de izquierda no está obligado a respaldar automáticamente la iniciativa sindical. Sin embargo, sostuvo que tampoco puede negarse a discutirla.«No nos pueden obligar a no poder discutir los impuestos a los más poderosos», afirmó.Y agregó: «No puede ser un problema o un pecado discutir que el que más tiene más pague para que los niños pobres salgan de la pobreza».La declaración abre la puerta a un debate que puede tener repercusiones dentro de la propia izquierda, donde deberán confrontarse los objetivos de redistribución, las alternativas tributarias y sus posibles efectos económicos.Pereira no presentó en ese pasaje un diseño tributario concreto, sino que defendió la posibilidad de discutir la contribución de los sectores más ricos como parte de una estrategia para combatir la pobreza infantil.SEGURIDAD: DISTANCIA CON EL MODELO DE BUKELEEn materia de seguridad pública, Pereira defendió la elaboración de un plan nacional con horizonte de diez años y rechazó que Uruguay adopte el modelo aplicado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele.«No es pensable para una sociedad democrática ningún proyecto Bukele», expresó.La afirmación marca una diferencia con las estrategias de seguridad basadas en el encarcelamiento masivo y las amplias facultades excepcionales que caracterizan la política salvadoreña.Para el presidente del Frente Amplio, la respuesta uruguaya debe construirse dentro de los parámetros de una sociedad democrática, con una estrategia de largo plazo.MADURO, TRUMP, LULA Y LA POSICIÓN INTERNACIONAL DEL FAEl discurso también tuvo un marcado componente internacional.Pereira cuestionó la intervención de Estados Unidos en Venezuela y aludió a la captura de Nicolás Maduro, que presentó como un acontecimiento que pocos habrían imaginado.Asimismo, criticó la injerencia de un presidente estadounidense en la política interna de Brasil y expresó confianza en Lula da Silva.«Desde el día número uno se definió como antiimperialista y hoy más que nunca somos antiimperialistas», sostuvo al referirse a la identidad política del Frente Amplio.El dirigente reafirmó además la solidaridad de su fuerza política con el pueblo palestino, condenó lo que calificó como un «genocidio imperdonable» y rechazó que esa posición pueda equipararse con el antisemitismo.«La izquierda nunca fue antisemita ni lo tendría que ser nunca jamás», manifestó.También expresó solidaridad con el pueblo cubano y cuestionó las sanciones que afectan a la isla.ORSI Y EL HORIZONTE DE 2029En el tramo final de su intervención, Pereira reivindicó los resultados que atribuyó al primer año de gestión del gobierno de Yamandú Orsi. Mencionó la creación de 33.000 puestos de trabajo y la salida de más de 95.000 personas de la pobreza.Esas cifras fueron presentadas como argumentos para defender el rumbo de la administración frenteamplista y marcar diferencias con el período anterior.El congreso, además de constituir una instancia de balance político, proyecta a la fuerza de izquierda hacia las elecciones nacionales de 2029.Pereira cerró su intervención con un mensaje dirigido a la militancia y a la estructura partidaria: «La forma de defender los derechos de lo que hemos conquistado es con más y mejor Frente Amplio».La apertura del congreso dejó así planteadas varias de las principales líneas de confrontación política: la herencia del gobierno de Lacalle Pou, el caso Cardama, la situación judicial de Charles Carrera, el debate tributario, la seguridad pública y la orientación internacional del país. Al mismo tiempo, el oficialismo buscó reafirmar su identidad y presentar la gestión de Orsi como base para sostener su proyecto político en los próximos años.
En la apertura del VIII Congreso del Frente Amplio, Fernando Pereira calificó la LUC de «antidemocrática», atribuyó a Lacalle Pou la principal responsabilidad política por el caso Cardama y cuestionó lo que considera una persecución contra el exsenador Charles Carrera. También defendió la gestión de Yamandú Orsi y reivindicó el antiimperialismo de la fuerza política.El Frente Amplio inauguró este viernes su VIII Congreso Ordinario en el Palacio Peñarol, una instancia que lleva el nombre del expresidente José Mujica y que sirvió para reafirmar las principales definiciones políticas de la coalición de izquierda, cuestionar decisiones del gobierno anterior y delinear el horizonte hacia las elecciones de 2029.El presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, aprovechó su discurso de apertura para lanzar críticas contra la administración de Luis Lacalle Pou, defender al exsenador Charles Carrera y plantear que la izquierda no debe renunciar a discutir una mayor contribución tributaria de los sectores de mayores ingresos.La intervención combinó reivindicaciones históricas del Frente Amplio con cuestionamientos políticos, referencias internacionales y una defensa de la gestión del actual gobierno encabezado por Yamandú Orsi.CHARLES CARRERA, EN EL CENTRO DEL DISCURSOUno de los pasajes más enfáticos estuvo dedicado a Charles Carrera, exsenador del Movimiento de Participación Popular (MPP), a quien Pereira expresó su respaldo personal y colectivo.«He visto pocas persecuciones tan duras como se han ejercido sobre Charles Carrera», afirmó el presidente del FA.Pereira cuestionó las circunstancias y los tiempos del proceso judicial y planteó interrogantes sobre la actuación de las autoridades. En su argumentación, sostuvo que Carrera había actuado por razones de justicia social al asistir a una persona que había quedado parapléjica tras recibir un disparo que, según su planteo, habría provenido de la Policía.«Yo me siento Charles Carrera en ese caso. Yo hubiera hecho lo mismo», expresó, antes de agregar: «Tendrían que procesarnos a todos los que tenemos justicia social».El dirigente también puso el foco en el tiempo transcurrido entre la solicitud para levantar los fueros parlamentarios y la posterior formalización, y vinculó el caso con lo que calificó como una persecución política.Sus declaraciones constituyen una defensa política del exsenador y una crítica a la forma en que se desarrollaron las actuaciones. Las responsabilidades jurídicas correspondientes deben determinarse en el ámbito judicial, sobre la base de las pruebas y las resoluciones que se adopten.Pereira relacionó además el episodio con el gobierno de Lacalle Pou y mencionó los seguimientos y el espionaje que, según su interpretación, afectaron a los entonces senadores frenteamplistas Mario Bergara y Charles Carrera.LUC: «UN PROYECTO ANTIDEMOCRÁTICO»El presidente del Frente Amplio también volvió a cuestionar la Ley de Urgente Consideración (LUC), uno de los principales instrumentos legislativos de la administración anterior.Pereira la definió como un «proyecto antidemocrático» y recordó que su fuerza política se opuso desde el comienzo, cuestionando que una misma ley reuniera numerosas disposiciones sobre áreas centrales de la vida nacional.En materia económica y laboral, recordó que durante los primeros 40 meses del gobierno anterior se produjo una caída del salario real, una evolución que utilizó para contrastar los modelos de gestión de ambos períodos.«Nos olvidamos tal vez, pero 40 meses de rebaja salarial es media década perdida», afirmó.La crítica forma parte de la estrategia discursiva del Frente Amplio para diferenciar su orientación económica y social de las políticas aplicadas durante el gobierno de Lacalle Pou.CARDAMA: PEREIRA APUNTÓ DIRECTAMENTE CONTRA LACALLE POUOtro de los asuntos que merecieron una referencia directa fue la compra de patrulleras oceánicas al astillero Cardama.Pereira atribuyó al expresidente la principal responsabilidad política por la decisión de contratar al astillero y cuestionó la verificación de las garantías presentadas.«La responsabilidad política principal la tiene Lacalle Pou. No es nada personal, tomó una decisión equivocada. No verificaron que las garantías fueran garantías», sostuvo.El dirigente fue más allá y habló de «desidia y menos apego con la plata de los uruguayos».No obstante, aclaró que el Frente Amplio no pretende resolver el asunto mediante declaraciones públicas o presiones políticas. En particular, pidió no presionar a la Fiscalía para que actúe en uno u otro sentido.En ese contexto, ironizó sobre las críticas que, según recordó, dirigentes de la oposición habían formulado contra el Ministerio Público, al que acusaban de funcionar como un «comité de base».La controversia en torno a Cardama continúa siendo un asunto de relevancia política e institucional, en el que corresponde distinguir las responsabilidades políticas de las eventuales responsabilidades jurídicas que puedan establecerse.EL DEBATE SOBRE LOS IMPUESTOS AL 1% MÁS RICOEn el plano económico, Pereira se refirió a la propuesta del PIT-CNT de establecer una mayor tributación sobre los sectores de mayores ingresos y patrimonio.El presidente del Frente Amplio reconoció que un gobierno de izquierda no está obligado a respaldar automáticamente la iniciativa sindical. Sin embargo, sostuvo que tampoco puede negarse a discutirla.«No nos pueden obligar a no poder discutir los impuestos a los más poderosos», afirmó.Y agregó: «No puede ser un problema o un pecado discutir que el que más tiene más pague para que los niños pobres salgan de la pobreza».La declaración abre la puerta a un debate que puede tener repercusiones dentro de la propia izquierda, donde deberán confrontarse los objetivos de redistribución, las alternativas tributarias y sus posibles efectos económicos.Pereira no presentó en ese pasaje un diseño tributario concreto, sino que defendió la posibilidad de discutir la contribución de los sectores más ricos como parte de una estrategia para combatir la pobreza infantil.SEGURIDAD: DISTANCIA CON EL MODELO DE BUKELEEn materia de seguridad pública, Pereira defendió la elaboración de un plan nacional con horizonte de diez años y rechazó que Uruguay adopte el modelo aplicado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele.«No es pensable para una sociedad democrática ningún proyecto Bukele», expresó.La afirmación marca una diferencia con las estrategias de seguridad basadas en el encarcelamiento masivo y las amplias facultades excepcionales que caracterizan la política salvadoreña.Para el presidente del Frente Amplio, la respuesta uruguaya debe construirse dentro de los parámetros de una sociedad democrática, con una estrategia de largo plazo.MADURO, TRUMP, LULA Y LA POSICIÓN INTERNACIONAL DEL FAEl discurso también tuvo un marcado componente internacional.Pereira cuestionó la intervención de Estados Unidos en Venezuela y aludió a la captura de Nicolás Maduro, que presentó como un acontecimiento que pocos habrían imaginado.Asimismo, criticó la injerencia de un presidente estadounidense en la política interna de Brasil y expresó confianza en Lula da Silva.«Desde el día número uno se definió como antiimperialista y hoy más que nunca somos antiimperialistas», sostuvo al referirse a la identidad política del Frente Amplio.El dirigente reafirmó además la solidaridad de su fuerza política con el pueblo palestino, condenó lo que calificó como un «genocidio imperdonable» y rechazó que esa posición pueda equipararse con el antisemitismo.«La izquierda nunca fue antisemita ni lo tendría que ser nunca jamás», manifestó.También expresó solidaridad con el pueblo cubano y cuestionó las sanciones que afectan a la isla.ORSI Y EL HORIZONTE DE 2029En el tramo final de su intervención, Pereira reivindicó los resultados que atribuyó al primer año de gestión del gobierno de Yamandú Orsi. Mencionó la creación de 33.000 puestos de trabajo y la salida de más de 95.000 personas de la pobreza.Esas cifras fueron presentadas como argumentos para defender el rumbo de la administración frenteamplista y marcar diferencias con el período anterior.El congreso, además de constituir una instancia de balance político, proyecta a la fuerza de izquierda hacia las elecciones nacionales de 2029.Pereira cerró su intervención con un mensaje dirigido a la militancia y a la estructura partidaria: «La forma de defender los derechos de lo que hemos conquistado es con más y mejor Frente Amplio».La apertura del congreso dejó así planteadas varias de las principales líneas de confrontación política: la herencia del gobierno de Lacalle Pou, el caso Cardama, la situación judicial de Charles Carrera, el debate tributario, la seguridad pública y la orientación internacional del país. Al mismo tiempo, el oficialismo buscó reafirmar su identidad y presentar la gestión de Orsi como base para sostener su proyecto político en los próximos años.
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