SEGUNDOS: EL HORROR DE VIVIR SIN SER
Crónicas del Este 19/05/2024 Sociedad
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Marcelo Fabani

Esta película realizada en 1966 fue muy fue atacada por la crítica y el público no la acompañó, pero es una joya del cine de ciencia ficción con toques de verdadero horror desarrollada en un presente muy familiar al espectador.
El estilo empleado es expresionista en su diseño de luces fuertes y sombras potentes con un manejo de cámara en mano muy poco empleado en su época.
Este manejo de cámara imprime tensión, velocidad y mucho dramatismo en varias partes de la película, inquietando al espectador y preparándolo para un “viaje del héroe” absolutamente inusual.
Se podría decir que la película presenta la estructura de un cortometraje de género de terror dado el impresionante giro que mas allá del tiempo de duración del mismo, es exactamente el que se encuentra dando una sorpresa que varía totalmente la dirección en la que se venía contando la historia.
El argumento muestra al Arthur Hamilton (John Randolph) en sus cincuentas, cuya vida ya no tiene sentido. A decir de su esposa, “ Arthur llevaba muerto mucho, mucho tiempo...” . Nada lo motiva, su matrimonio es sólo una excusa de compañía y su única hija está casada y rara vez la ve.
Un día recibe una llamada de un amigo Charlie (Murray Hamilton) que él pensaba estaba muerto, donde le pide que lo vea en un local secreto. Para ello le hace entregar un papel con una dirección y después de muchos transbordos, finalmente arriba a unas ocultas oficinas. Allí Hamilton es recibido por una organización secreta, "La Compañía", la cual lee ofrece planificar su propia muerte y retribuir a la misma y a sus deudos con el mismo fideicomiso que se creará con su seguro.
A través de operaciones cuasi totales de cirugía estética, ofrece crearle una nueva vida donde al fin podrá encontrarse a si mismo.
Para ello la compañía proporciona a Hamilton la identidad de lo que Arthur siempre quiso ser, un pintor joven de nombre Antiochus Wilson (Rock Hudson). Le explica que ya no tendrá la responsabilidad de generarse un status porque su nueva identidad viene con una aceptación total por parte de la sociedad en la que se insertará.
Para ello le provee documentos auténticos comprados a su nombre que le proporcionarán coartadas creíbles ante miradas indiscretas. Después de pasar por la cirugía estética experimental, el nuevo “renacido” ( tal como la compañía los llama), será reubicado en una comunidad de playa hedonista en California, llena de personas como él.
Ante la persistencia de la culpa por haber dejado a su familia y su dificultad de adaptarse a su nueva realidad, la llegada de Nora (Salome Jens) le proporcionará el asidero que necesita para poder adentrarse en la vida que siempre quiso tener y jamás se animó a concretar.
A través de la integración a su pareja, Hamilton-Wilson conoce de primera mano una vida mucho mas hedonista que la vida de sacrificio que ha llevado hasta ese entonces.
Pero esos valores donde la familia estaba en primer lugar y él en segundo, son parte de su propia identidad. Ni siquiera el reconocimiento de una vida muerta, silenciosa y de incomunicación, expresada por su propia ex esposa con quien se entrevista sin revelar su identidad, logra que Hamilton-Wilson acepte totalmente este giro drástico en su vida.
La cuestión aquí es plantearse si la película expone un acostumbramiento del ciudadano a la eterna noria de un trabajo que debe existir como instrumento de realización material.
O si por el contrario, es la falta de autocrítica, comunicación y consenso lo que genera la represión de lo que cada uno quiere ser en aras de un sacrificio que nadie que ame lo exige.
Es decir, si la felicidad se encuentra fuera o dentro de nosotros.
Hamilton no encuentra lugar para la comunicación con sus seres queridos, esto no tiene causa justificada en el argumento de la película, pero puede suponerse que simplemente se trata de una persona que se encuentra desconectada consigo misma, quizás por seguir esquemas familiares rígidos sin analizar si son adecuados para su relación con otras personas.
Lo interesante de esta película es descubrir que una realidad fabricada jamás va a sustituir a aquella que nos construímos según nuestro libre albedrío y que nadie más excepto nosotros, es responsable de dicha construcción.
Y además que ningún individuo que no se encuentre satisfecho en términos positivos con su realidad, puede aportar felicidad a su entorno.
Definitivamente, “Segundos” o como se la conoció en Latinoamerica, “El otro Sr. Hamilton”, es una película potente que enfrenta al espectador con controversiales situaciones derivadas de la resignación de aquello que hace a la esencia de cada persona.
“Seconds”.
Estados Unidos.1966
105 minutos.
Dirección: John Frankenheimer.
Protagonistas: Rock Hudson, John Randoph, Salome Jens

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