EN UN DÍA COMO HOY…
LA MASACRE DE SALSIPUEDES
Crónicas del Este 11/04/2019 Sociedad
Profesor F. Mérides
Un día como hoy…11 de abril pero de 1831, se produjo en nuestro país un hecho histórico que hasta el día de hoy divide las aguas y también pone en el centro de la polémica, a un controvertido personaje de nuestra historia, que es nada menos, que fundador del partido que gobernó más años al Uruguay. Nos estamos refiriendo al General Fructuoso Rivera, nombrado entre sus partidarios como el General “Frutos” y el episodio es lo que se conoce por nuestros días como la matanza de “Salsipuedes”, que es el nombre de un arroyo de la zona.
Pero como todo hecho histórico, hay que plantear primero que nada la visión de la época, para explicarnos muchas veces cosas que hoy en día nos parecen inexplicables. ¿Y qué quiero decir con esto? Que por aquellos días de primeros albores de la nación, apenas liberada recién del yugo extranjero, en nuestro joven país, reinaba el desorden, el bandolerismo y la violencia en grado extremo.
Se puede decir que apenas Montevideo y algunas zonas aledañas, se regían por un estado de derecho, pero en el resto de nuestro país y principalmente al norte del Río Negro, existía una verdadera barbarie y según registros históricos fehacientes, algunos charrúas seguían siendo nómades y asolaban los establecimientos rurales, donde robaban el ganado y también mataban a muchos de quienes trabajaban y vivían en ellos. Guste o no guste, existen múltiples referencias históricas sobre estos hechos.
Fructuoso Rivera ya por aquellos años, se había constituido en el primer Presidente del Uruguay y de acuerdo a testimonios históricos, tratando de que la nueva república tuviera un orden se terminara de alguna manera, con esas correrías de algunos grupos indígenas por el norte de nuestro país, decidió poner fin de una vez a la ilegalidad que existía en la zona y mediante un plan bastante macabro, decidió realizar les una emboscada a esos indígenas aún rebeldes.
El primer Presidente del Uruguay, un ex combatiente de Artigas, convocó aquellos indígenas, diciéndoles que el ejército de nuestra patria los necesitaba, por ser feroces guerreros, para cuidar nuestras frágiles fronteras. Todo era una mentira, por supuesto. En realidad fueron convocados, los máximos caciques charrúas y se presentaron a dicha convocatoria, con mujeres y niños.
Para la ocasión se dice que asistieron la mayoría de los indígenas rebeldes de la zona, los cuales fueron víctimas de un simulacro de agasajo, donde se les dio comida y profusa bebida alcohólica (era parte de la estratagema para que quedaran fuera de combate).
Otra figura muy importante en esta masacre, fue la de Bernabé Rivera, sobrino del ex Presidente Fructuoso Rivera, que estaba preparado para entrar en combate tras la señal del propio Fructuoso, que según testimonios del momento, habría sido pedirle un cuchillo a un cacique charrúa llamado “Venado” muy amigo suyo. En ese mismo momento, Fructuoso Rivera, le asesta un disparo en forma sorpresiva y lo mata.
Inmediatamente que se produjo el mortal ataque, Berna de Rivera entró en acción al mando de más de mil soldados, matando a muchos y tomando a unos 300 prisioneros.
Tengamos en cuenta que estos hechos sucedieron en lo que soy el departamento de Paysandú y los charrúas que fueron tomados prisioneros, fueron obligados a transportarse a pie hasta Montevideo, resultando que de ellos eran mujeres y niños, que posteriormente fueron esclavizados en la capital de nuestro país.
Otros cuatro indígenas que luego quedarían en nuestra historia, nos referimos a Vaimaca Pirú, Tacuabé, Senaqué y Guyunusa, les esperaba un viaje mucho más largo, pues fueron entregados a un francés que los llevó a París, donde fueron exhibidos como si fueran animales exóticos.
Esto cuatro charrúas que fueron transportados a Francia, murieron en aquel país, siempre estando en cautiverio, menos Tacuabé, que usaba un y instrumento musical y se escapó de sus captores, para perderse para siempre en la sociedad parisina.
Bernabé Rivera, prosiguió con sus persecuciones a los indígenas muy dispersos que quedaban y como un revés irónico del destino, en 1832, apenas dos años después de Salsipuedes, persiguiendo a unos indígenas charrúas por los confines de la actual Bella Unión, fue emboscado y tomado prisionero, persiguiendo un grupo de dieciséis charrúas, con 24 soldados. Fue golpeado en espalda por una boleadora indígena y antes de que pudiera montarse dos nuevamente su caballo, fue capturado.
Los charrúas no se olvidaban de lo que les habían hecho en Salsipuedes y allí encontraría su horripilante final, que demuestra la ferocidad con la que se manejaban ambos bandos y que describe el historiador Acosta y Lara en su obra “La Guerra de los charrúas” que relata Manuel Lavalleja (hermano de Juan Antonio Lavalleja) sobre las últimas horas de Bernabé Rivera cuando fue tomado prisionero por los charrúas:
“Allí entraron a hacerle cargos de los asesinatos hechos a sus familias y compañeros. El teniente Javier, indio misionero y ladino, era de opinión de que no se matara a Bernabé (...) pero los otros todos, incluso las chinas, pedían su muerte, y aquél (Bernabé) les ofrecía cuanto ellos pudieran apetecer: les ofrecía que les haría entregar las mujeres e hijos; a esta oferta le preguntaron que quién entregaba las familias que él y su hermano habían muerto en Salsipuedes. Bernabé no tuvo qué responder y entonces un indio llamado cabo Joaquín lo pasó de una lanzada y a su ejemplo siguieron los demás. En fin, murió, le cortaron la nariz y le sacaron las venas del brazo derecho para envolverlas en el palo de la lanza del primero que lo hirió, lo arrastraron a una distancia donde había un pozo de agua y allí le metieron la cabeza, dejándole el cuerpo fuera”.
Profesor F. Mérides
Un día como hoy…11 de abril pero de 1831, se produjo en nuestro país un hecho histórico que hasta el día de hoy divide las aguas y también pone en el centro de la polémica, a un controvertido personaje de nuestra historia, que es nada menos, que fundador del partido que gobernó más años al Uruguay. Nos estamos refiriendo al General Fructuoso Rivera, nombrado entre sus partidarios como el General “Frutos” y el episodio es lo que se conoce por nuestros días como la matanza de “Salsipuedes”, que es el nombre de un arroyo de la zona.
Pero como todo hecho histórico, hay que plantear primero que nada la visión de la época, para explicarnos muchas veces cosas que hoy en día nos parecen inexplicables. ¿Y qué quiero decir con esto? Que por aquellos días de primeros albores de la nación, apenas liberada recién del yugo extranjero, en nuestro joven país, reinaba el desorden, el bandolerismo y la violencia en grado extremo.
Se puede decir que apenas Montevideo y algunas zonas aledañas, se regían por un estado de derecho, pero en el resto de nuestro país y principalmente al norte del Río Negro, existía una verdadera barbarie y según registros históricos fehacientes, algunos charrúas seguían siendo nómades y asolaban los establecimientos rurales, donde robaban el ganado y también mataban a muchos de quienes trabajaban y vivían en ellos. Guste o no guste, existen múltiples referencias históricas sobre estos hechos.
Fructuoso Rivera ya por aquellos años, se había constituido en el primer Presidente del Uruguay y de acuerdo a testimonios históricos, tratando de que la nueva república tuviera un orden se terminara de alguna manera, con esas correrías de algunos grupos indígenas por el norte de nuestro país, decidió poner fin de una vez a la ilegalidad que existía en la zona y mediante un plan bastante macabro, decidió realizar les una emboscada a esos indígenas aún rebeldes.
El primer Presidente del Uruguay, un ex combatiente de Artigas, convocó aquellos indígenas, diciéndoles que el ejército de nuestra patria los necesitaba, por ser feroces guerreros, para cuidar nuestras frágiles fronteras. Todo era una mentira, por supuesto. En realidad fueron convocados, los máximos caciques charrúas y se presentaron a dicha convocatoria, con mujeres y niños.
Para la ocasión se dice que asistieron la mayoría de los indígenas rebeldes de la zona, los cuales fueron víctimas de un simulacro de agasajo, donde se les dio comida y profusa bebida alcohólica (era parte de la estratagema para que quedaran fuera de combate).
Otra figura muy importante en esta masacre, fue la de Bernabé Rivera, sobrino del ex Presidente Fructuoso Rivera, que estaba preparado para entrar en combate tras la señal del propio Fructuoso, que según testimonios del momento, habría sido pedirle un cuchillo a un cacique charrúa llamado “Venado” muy amigo suyo. En ese mismo momento, Fructuoso Rivera, le asesta un disparo en forma sorpresiva y lo mata.
Inmediatamente que se produjo el mortal ataque, Berna de Rivera entró en acción al mando de más de mil soldados, matando a muchos y tomando a unos 300 prisioneros.
Tengamos en cuenta que estos hechos sucedieron en lo que soy el departamento de Paysandú y los charrúas que fueron tomados prisioneros, fueron obligados a transportarse a pie hasta Montevideo, resultando que de ellos eran mujeres y niños, que posteriormente fueron esclavizados en la capital de nuestro país.
Otros cuatro indígenas que luego quedarían en nuestra historia, nos referimos a Vaimaca Pirú, Tacuabé, Senaqué y Guyunusa, les esperaba un viaje mucho más largo, pues fueron entregados a un francés que los llevó a París, donde fueron exhibidos como si fueran animales exóticos.
Esto cuatro charrúas que fueron transportados a Francia, murieron en aquel país, siempre estando en cautiverio, menos Tacuabé, que usaba un y instrumento musical y se escapó de sus captores, para perderse para siempre en la sociedad parisina.
Bernabé Rivera, prosiguió con sus persecuciones a los indígenas muy dispersos que quedaban y como un revés irónico del destino, en 1832, apenas dos años después de Salsipuedes, persiguiendo a unos indígenas charrúas por los confines de la actual Bella Unión, fue emboscado y tomado prisionero, persiguiendo un grupo de dieciséis charrúas, con 24 soldados. Fue golpeado en espalda por una boleadora indígena y antes de que pudiera montarse dos nuevamente su caballo, fue capturado.
Los charrúas no se olvidaban de lo que les habían hecho en Salsipuedes y allí encontraría su horripilante final, que demuestra la ferocidad con la que se manejaban ambos bandos y que describe el historiador Acosta y Lara en su obra “La Guerra de los charrúas” que relata Manuel Lavalleja (hermano de Juan Antonio Lavalleja) sobre las últimas horas de Bernabé Rivera cuando fue tomado prisionero por los charrúas:
“Allí entraron a hacerle cargos de los asesinatos hechos a sus familias y compañeros. El teniente Javier, indio misionero y ladino, era de opinión de que no se matara a Bernabé (...) pero los otros todos, incluso las chinas, pedían su muerte, y aquél (Bernabé) les ofrecía cuanto ellos pudieran apetecer: les ofrecía que les haría entregar las mujeres e hijos; a esta oferta le preguntaron que quién entregaba las familias que él y su hermano habían muerto en Salsipuedes. Bernabé no tuvo qué responder y entonces un indio llamado cabo Joaquín lo pasó de una lanzada y a su ejemplo siguieron los demás. En fin, murió, le cortaron la nariz y le sacaron las venas del brazo derecho para envolverlas en el palo de la lanza del primero que lo hirió, lo arrastraron a una distancia donde había un pozo de agua y allí le metieron la cabeza, dejándole el cuerpo fuera”.
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